Bar de René: Cuando la mechada es protagonista

Por Publimetro

Subiendo por calle Santa Isabel, desde Vicuña Mackenna hasta Salvador, cuadra tras cuadra se repite un mensaje conocido y buscado por los amantes de la buena cerveza Cristal helada.

“Bar”… Apenas tres letras que resumen el anhelo y la promesa de un gran momento cristalizado junto a este brebaje ancestral, pero que además, es posible y hasta necesario, conjugarlo con otro imperdible de la gastronomía chilena.

¿O existe algo mejor que tomarse una Lager Cristal a punto de congelación con un sándwich de aquellos que nos dejan con la sensación de que el mundo es un lugar feliz?

Entonces, si están de acuerdo con la premisa anterior, lo único que hace falta es llegar hasta el Bar de René.

Ubicado en Santa Isabel 369 (Providencia), este clásico de la ruta carretera lleva 20 años atendiendo a sus clientes, quienes además de encontrarse con una cerveza Cristal de cuerpo balanceado y a temperatura ideal, asisten en regular procesión hasta sus dependencias para compartir el matrimonio perfecto gracias a la mechada en pan amasado casero ($3.500), su otro sello característico.

Melissa González, administradora del negocio familiar, cuenta que este sándwich se transformó en emblema del bar. “Diariamente salen de la cocina por lo menos 70 mechadas chacareras e italianas (porotos verdes, palta, tomate, mayonesa y ají verde en finas rodajas). La gracia es que la carne se cocina por horas siguiendo la receta de mi mamá (Silvia Sepúlveda), y además, el pan es elaborado por nosotros con técnicas tradicionales, lo que sumado a la mano de nuestro chef, termina en una delicia irresistible”.

Lo común es encontrarse con comensales que van a esta picada y que, en ocasiones, representan hasta la tercera generación de feligreses.

Ojo, que para abrir el apetito, en el Bar de René la tradición manda que todo debe partir con un consomé de ave suavecito y bien aliñado junto a un pebre con ají de aquellos, que nos prepara para la delicia máxima.

Claro que la pauta de los nuevos tiempos indica que hay que adaptarse y acomodarse. Por eso, además de la suculenta mechada italiana, la nueva carta suma a los sándwich tradicionales (churrascos y pernil, $3000), otras sorpresas para acompañar una refrescante cerveza o shop (entre $1400 y $2000), como el charqui de wagyu.

Y si las pilas duran y el cuerpo pide más, atentos que los miércoles y jueves su acogedor escenario recibe a bandas emergentes de rock con entrada liberada, mientras que los sábados el local se reserva para consagrados hasta las 2 de la mañana, de lunes a sábado.

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