El misterioso pueblo inglés que va más allá de su festival de música

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Foto: Archivo

 

Por: Carolina Palma Fuentealba. Mail: carola.palmaf@gmail.com / Revista Mujeres

Es un pueblo pequeño, con casas bajitas, la mayoría con algún símbolo de protección en la entrada, y en el centro sólo ves decenas de tiendas con productos mágicos, como piedras, colgantes, figuras místicas, hadas, junto con centros de sanación, meditación o videntes que ofrecen sus servicios. Con este panorama es fácil ver personas de apariencia hippie caminando por las calles, y no hablo de los que conocemos, sino que algo más diferentes, como mujeres con una gran rama de árbol en su cabeza…, una rama real.

 

Es cierto que se hizo mundialmente conocida por su festival de música que se realiza todos los años, pero hace décadas muchos llegan buscando respuestas a este pueblo moldeado de mitos y leyendas. De hecho, se transformó en una zona visitada por el movimiento New Age.

 

Quizás la historia más llamativa es la que asegura que aquí se encuentra el Santo Grial. Hechos verídicos lo corroborarían: el tío abuelo de Jesús, y dueño del sepulcro donde fue depositado después de la crucifixión, José de Arimatea, después de la muerte de Jesús buscó refugio en Glastonbury, donde construyó la primera iglesia consagrada a la Virgen en Inglaterra, y habría escondido el Santo Grial en la colina Glastonbury Tor.

 

Visitar esta colina es imperdible por diversos motivos. Primero, mientras vas subiendo la eterna escalera en espiral, el paisaje verde de las llanuras de Somerset es alucinante, y si levantas la mirada ves la bella puerta del antiguo monasterio medieval, una torre dedicada a San Miguel, mientras el viento te remece.

 

En segundo lugar, porque se cree que al subir las escaleras de la colina –compuesta por 7 terrazas, mismo número de chakras del cuerpo–logras liberarte de tus miedos, subes en la escala espiritual. No sé si es así, pero puedo confirmar que llegando arriba te sientes más energética, feliz y tranquila. Buena energía hay… Otra historia dice que para los celtas en la colina se encontraría escondido, tras un velo, la legendaria isla de Avalon, tal como lo muestra la película que hace referencia a las creencias celtas, “Las Brumas de Avalon”.

 

Otra parada necesaria es White Spring, una cueva oscura donde se encuentra un manantial sagrado. Al entrar ves caer agua desde las paredes en pequeñas cascadas, y se permite beberla debido a sus poderes curativos. Dentro de este espectáculo asoman distintos altares que veneran a diosas celtas y a la Madre Tierra.

 

Un centro que disfruta de una maravillosa historia es Chalice Well. Descrito como un “jardín encantado”, permite meditar en delicados espacios verdes y altares que hacen referencia a diosas. El punto de atracción es el pozo llamado Vesica Piscis (su símbolo representa la dualidad), denominado manantial rojo por el color del agua, dado por el hierro que contiene. Más aún, se le llama pozo del cáliz. No deja de impactar que fluya en cualquier época del año, que se asegure que es ajena al ciclo de evaporación y que se desconozca la profundidad de la que procede. Al ser incontaminada y pura, puedes beberla sin problema en puntos establecidos, y más si quieres curarte de alguna aflicción.

 

Por último, al pasear por las ruinas de la Abadía de Glastonbury, una de las iglesias no subterráneas más antiguas del mundo, ves la tumba del rey Arturo y su esposa, aunque no está totalmente confirmado. Ahora, si quieres vivir una experiencia más intensa, lo mejor es organizarse para ir en las festividades celtas, como Imbolc, el 1 de febrero, o Beltane, que celebra la fertilidad el 1 de mayo. Creas o no en sus leyendas, amarás Glastonbury y, como ellos dicen: “May the Spirit of Glastonbury be with you!”

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