Un costillar crujiente para la cerveza más helada 

Un rincón tradicional en Ñuñoa, hasta donde diariamente llegan oficinistas que se mezclan con los amantes de la hípica y el fútbol, apuesta por la comida más chilena que se pueda encontrar en las cartas nacionales para acompañar un buen pitcher del refrescante brebaje.

Por Publimetro

Plaza Egaña, ese emblemático punto verde de la comuna donde se juntan Avenida Ossa e Irrarrázabal, ha sufrido varias modificaciones en los últimos años. Partiendo por una estación de Metro, la remodelación de su diseño original, la llegada de un Mall y la apertura de una serie de restaurantes y bares en la calle lateral que lleva su mismo nombre.

Para hay uno que sigue siendo el preferido por fieles feligreses durante más de 50 años. En sus orígenes, el Bar La Plaza fue heladería y hasta pista de baile. Hasta que lo compró Francisco Varela, quien hasta su partida de este mundo se destacó como hábil puntero de la Liga La Reina.

Hoy la administración está a cargo de su viuda, Patricia Zenteno, quien apostó por seguir la tradición bohemia y ya lleva 12 años tras la caja del Bar La Plaza.

Nos recibe con una sonrisa, y antes de que preguntemos, nos dice: “Aquí la cerveza se toma junto a las especialidades de la casa. Pura comida chilena tradicional. Y si me preguntan, la mejor combinación para un shop helado es nuestro costillar con puré y pebre”. 

No se equivoca la señora Patricia, pues a los minutos aparece el bendito plato y de inmediato se nos hace agua la boca. O cerveza, en este caso… Casi 350 gramos de jugoso y dorado cerdo ($3500) se transforman en el mejor amigo de una Cristal de medio litro ($1200) en una botella que llega a transpirar de helada.

Aquí la cosa no para de domingo a domingo, pues junto al local está el Teletrak más antiguo del sector, donde los hípicos de salón gozan con las carreras de los pingos para después celebrar su buena suerte u olvidar una mala jornada con suculentas cazuelas (“mire el porte, si esto parece una bacinica más que un plato”, nos dice un comensal), guatitas, prietas, garbanzos, chuletas, consomés, bistecs y todo lo que sale de las mágicas manos del maestro cocinero Héctor Aguila.

Por supuesto, con la cerveza o el shop o el Pitcher de rigor. Pura tradición, justo al final de la vereda norponiente de Plaza Egaña.

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