Ritos, mitos e inseguridad: Las peripecias de ser velador en el Cementerio General de Santiago

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Por Andrea Palma, Chiletrabajos.cl
Uno de los empleos que más despiertan el morbo de las personas es el de trabajar dentro de un cementerio, ya sea por los mitos que rodean estos lugares o por los rumores sigilosos que acompañan las leyendas urbanas, trabajar como velador del Cementerio General de Santiago requiere agallas y nervios de plomo.

Este es el caso de Luciano Martínez, quien lleva sólo un año trabajando como velador del campo santo. Martínez señala que para trabajar allí solo necesitas el curso para guardias de seguridad del OS 10 de Carabineros, exigencia que por lo demás es un requisito prácticamente obligatorio a la hora de desempeñarte como guardia.

El audaz velador relata que es muy diferente a trabajar en una multitienda, ya que las amenazas cambian; mientras que en estas lo más frecuente son los “mecheros” que esconden comida y prendas entremedio de la ropa, en el cementerio deben estar atentos a los ladrones que llegan en vehículos a robar los grandes mármoles y de los mismos contratistas, que hurtan las lápidas para cambiarles las inscripciones y vendérselas a nuevos clientes.

Además de los robos, Luciano cuenta que hay que estar pendiente de los posibles disturbios. No faltan las personas que llegan tarde, tras el horario de cierre y quieren entrar casi a la fuerza. Como el cementerio es un terreno muy amplio, con numerosas calles y recovecos -que por la noche permanecen en penumbras-, los guardias transitan sobre bicicletas y llevando linternas.

Es muy frecuente encontrarse con ebrios, drogadictos y vagabundos que saltan las murallas para buscar donde embriagarse, drogarse o simplemente para dormir entre medio de los mausoleos. Los rituales de brujería son otro caso frecuente. El Patio Disidente es uno de los más solicitados para ese tipo de actividades, donde según cuenta Luciano, llega gente a realizar actos de brujerías que a veces involucran el sacrificio de gallinas y la manipulación de su sangre.

¿Y los muertos? Ni apariciones fantasmales ni raros sucesos paranormales. Para Luciano eso está en la mente de cada uno. “(…) A veces me toca trabajar en el crematorio y quedo solo ahí. Ahí están las cenizas, están las ánforas de todos los fallecidos (…). Es un lugar oscuro, sí, hay poca iluminación (…) De repente, cae una hoja, siento cualquier ruido y me asusto solo… Porque como no hay nadie, no hay ruido. O de repente, piso un trozo de madera y asusta porque es psicológico”, asegura el guardia.

Con sus particularidades, resguardar un cementerio no es tan diferente a cuidar cualquier otro lugar. Lo que sí cambia es el salario y la seguridad laboral. En el Cementerio General de Santiago los guardias de seguridad son directamente contratados por la entidad estatal y algunos que han permanecido 30 años desempeñándose allí pueden recibir cerca de 800 mil pesos, relató Martínez. No es un mal sueldo, considerándose que un guardia de seguridad privado usualmente gana entre 275 mil a 450 mil pesos.

“Al fin y al cabo, ser velador del cementerio requiere al igual que otros trabajos de seguridad, tener más cuidado de los vivos que de los muertos”, explicó.

Por el contrario de lo se podría pensar, al trabajar en un campo santo no debes preocuparte tanto de los muertos como de los vivos. Robo de lápidas, drogadicción, vagabundos que duermen en los mausoleos y hasta ritos de brujería son parte de las amenazas a las que se enfrentan día a día los veladores del Cementerio General de Santiago.

El portal web Chiletrabajos se encuentra realizando una serie de entrevistas que permitan derrumbar los tabúes que existen con algunos de los empleos más extremos, extraños y controvertidos en la ciudad.

 

¿Cuál es trabajo que nunca te atreverías a hacer?

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