Columa de Felices y Forrados: "Aluvión en el norte"

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Recuerdo como si fuera ayer aquél 18 de junio de 1991; en esa época vivía en Antofagasta y todas las mañanas me iba caminando a clases. Ese día, al llegar a la Plaza Colón, plaza central de la ciudad, no pude avanzar ni una sola cuadra pues había tanto barro que los marcadores de los parquímetros quedaban a la altura de los pies.

 

Ese día cumplía 9 años y no había nada; todos los supermercados estaban afectados y el desabastecimiento era prácticamente total. Teníamos que correr tras los camiones aljibe para obtener algo de agua. El agua potable se restableció con total normalidad aproximadamente un mes después y luego de casi 2 años se consiguió sacar todo el barro de la ciudad. Pero en medio de la catástrofe, mis padres se la jugaron por darme un momento de alegría con un pequeño pastel. Viéndolo en perspectiva, creo que fue uno de los mejores cumpleaños de mi vida. Mi regalo fue darme cuenta de que todo es mejor si lo enfrentamos con optimismo y que no se necesita tanto para ser feliz.

 

La tragedia que hoy conmueve al norte de Chile afecta a un territorio mucho mayor. Hoy se trata de decenas de ciudades en más de 1.000 km de extensión y los problemas son variados: problemas de acceso por corte de carreteras, escasez de agua potable, falta de electricidad, falta de bencina, además están prácticamente aislados a cientos de kilómetros de ciudades que podrían ayudarles. Solucionar tantos problemas al mismo tiempo no es tarea fácil.

 

En lo concreto invito a todos los chilenos a aportar por la vía que puedan: 1) A través de donaciones en http://www.desafiolevantemoschile.cl/aportes/ 2) En el centro de acopio de tu ciudad, aportando principalmente agua, colchones, ropa de cama, alimentos no perecibles y útiles de aseo.

 

Como país, ¿Qué hemos aprendido frente a tragedias como terremotos, aluviones e incendios que ya parecen volverse habituales? Nada. Quedé pasmado al escuchar al director de meteorología decir que, “el fenómeno climático de núcleo frío en altura, se produce regularmente cada 20 años en promedio”. La Universidad de Chile realizó un estudio en el norte, indicando todas las quebradas para prohibir que se construyera en ellas. ¿Se implementó? No ¿Se concluyó la tramitación legislativa que mejoraba la institucionalidad de la Onemi y le brindaba más recursos? No.

 

El problema es que tanto los parlamentarios de derecha como los de izquierda, no han dado el impulso vital necesario para poner en un lugar de privilegio de la agenda legislativa un proyecto como éste que vela por el bien común de todos los chilenos.

 

Lo anterior me hace reflexionar sobre qué pasaría si tuviésemos un mecanismo de “democracia directa”, que permitiese a través de internet que todo chileno tuviese derecho a votar tanto cada artículo como las leyes en su totalidad. En ese escenario, ¿Cuál habría sido el destino del proyecto OnemiI mejorada o de tantas otras leyes que acumulan polvo mientras siguen dando botes en el eterno laberinto de la burocracia?

 

 

 

 

 

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Gino Lorenzini

Creador de www.felicesyforrados.cl

 

 

 

 

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