Columna de Felices y Forrados: "Cambio en el equipo económico"

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Nunca antes desde el retorno a la democracia se había cambiado un ministro de Hacienda, pero siempre se marcan nuevos hitos y Alberto Arenas llegó a durar en el cargo sólo 15 meses. Quizá sea una coincidencia, pero justamente hace un año comenzó a caer su respaldo de la mano de una reforma tributaria mal diseñada.

Siempre el cargo de ministro de Hacienda había tenido un perfil muy claro: debía ser doctor en Economía de una universidad estadounidense y tener la capacidad de “controlar” los gastos de gobierno; resumiendo en buen chileno, tener “mano de guagua”, generando a la vez crecimiento económico.

Por eso el nombramiento de Rodrigo Valdés (ex presidente de Banco Estado, ex director del Departamento de Europa del Fondo Monetario Internacional, director de investigación del Banco Central, jefe de asesores y coordinador de Política Económica cuando Nicolás Eyzaguirre fue ministro de Hacienda, entre otros) ha sido muy bien recibido por el mercado.

Su paso por el mundo privado (en Barclays y BTG Pactual, entre otros) suma también a su excelente currículum, que parece garantizarnos que se trata de una persona responsable, considerando además que no fue populista durante su paso por Banco Estado y mantuvo los costos de la cuenta rut estables.

¿Cuáles son los desafíos económicos que le toca enfrentar? Primero, el déficit fiscal. Esto porque el presupuesto se construyó en base a un precio del cobre de 3,06 dólares la libra, siendo que el precio promedio del año ronda los 2,68 dólares; el cobre representa casi el 60% de las exportaciones, siendo un factor clave en nuestro crecimiento y nuestra deuda nacional.

El punto es que para acelerar la economía, el Banco Central debería bajar las tasas de interés, pero si bajara las tasas subiría el dólar y subiría la inflación, la cual lleva más de un año sobre el límite del 4% anual. Por ende, el Banco Central se encuentra de manos atadas y, a causa de la inflación, no puede reactivar la economía.

Si Rodrigo Valdés fuese astuto, se daría cuenta de que el Mepco, más que un mecanismo de control de las bencinas, es un mecanismo de control indirecto de la inflación. En otras palabras, dado que la reforma tributaria ha quitado dinamismo a la economía así como ha afectado la recaudación fiscal, una medida hábil podría ser liberar el precio de las bencinas sin impuestos, así pasaría de $740 a $470. Esto generaría un enorme impacto positivo en nuestros bolsillos, que sería destinado a consumo y ahorro, además bajaría la inflación, así como también el Banco Central podría bajar las tasas de interés, reactivando aún más la economía nacional.

Otro punto que merecería ser evaluado, sería una mejora a la reforma tributaria: que una vez al año las empresas deban retirar el 7,5% del FUT acumulado, así las grandes empresas pagarían de manera sana y gradual esos impuestos tan necesarios, a la vez que se estaría enviando una enorme señal en aras de que regrese la inversión y el crecimiento.

Le deseamos la mejor de las suertes al nuevo ministro de Hacienda esperando que, como buen egresado del MIT, siempre apueste por la innovación; si el nuevo secretario de Estado concentra sus esfuerzos en el crecimiento económico y creación de empleos podría impactar positivamente en la vida de millones de chilenos.

 

 

 

 

 

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Gino Lorenizini

Creador de www.felicesyforrados.cl

 

 

 

 

 

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