Esta iniciativa usa el emprendimiento para apoyar a jóvenes con discapacidad intelectual

Por

 

Pablo Contreras Pérez

 

Según cifras del Ministerio de Desarrollo Social (Casen 2011), el porcentaje total de personas en condición de discapacidad en Chile es de un 6,3% y de ellas, el 78,1% está inactivo. Una cifra preocupante que trae como consecuencia círculos de pobreza difíciles de romper.

 

Ante esta dificultad que significa el conseguir empleo, una de las posibilidades que surge es la de que estas personas puedan surgir por sus propios medios.

 

Ese es básicamente el objetivo de “Estampando Sueños”, proyecto llevado a cabo por Javiera Mella junto a un grupo de profesionales que trabaja en la Escuela Diferencial E-791 de la comuna de San Bernardo que atiende a jóvenes con discapacidad intelectual en distintos niveles (leve, moderado y severo).

 

Ellos “acceden a un Programa de Formación Laboral que promueve la inclusión laboral y social de éstos, insertándolos en un ambiente que les permita desarrollar una vida más autónoma e independiente, de acuerdo a sus potencialidades”, resalta la joven profesional.

 

Estos estudiantes no sólo deben lidiar con sus limitaciones intelectuales, sino que también con un contexto social y económico lo que hace más difícil sus posibilidades de acceso igualitario e inclusivo en la sociedad.

 

Por ello, Javiera nos cuenta que esta idea tiene como prioridad además la de “obtener los recursos para que los jóvenes, que poseen un perfil laboral protegido, accedan a una instancia de formación para el trabajo, que les prepare en términos de conocimientos específicos, habilidades y actitudes (competencias laborales), en un área específica, pero con posibilidad de diversificar y continuar en el tiempo, pudiendo llegar a transformarse en una Empresa o Taller Laboral Protegido que procure su integración socio laboral“.

 

En esa línea, esta terapeuta ocupacional subraya en que dentro del equipo de profesionales que laboran tenían las ganas de generar un proyecto “que le diera la posibilidad a nuestros jóvenes de vivenciar experiencias de trabajos productivos y que en el futuro se pudiera convertir en una opción real de emprendimiento” y hallaron en los estampados de productos una actividad que cumplía con sus necesidades y por otro lado “visualizamos que los productos personalizados era un buen nicho de negocio”.

 

 

Fondos Incuba

 

Fue a través de Facebook y con la ayuda del Centro Juvenil Estudiantes Sin Lucro que postularon al programa Participa de los fondos Incuba del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv). “Si bien luego se abrió la convocatoria para los Fondos Incuba Inclusivo dirigidos especialmente a agrupaciones de personas en situación de discapacidad, nos parecía importante poder acceder y ser beneficiarios de un fondo en igualdad de oportunidades”, sostiene.

 

Y añade que tiene planeado postular a más recursos, ya que la idea es que ésta y otras actividades “puedan ser parte de una empresa protegida, donde nuestros jóvenes egresados que no encuentran trabajo, tengan un espacio de integración social y laboral efectivo, para lo cual necesitamos postular a fondos que nos permitan financiar un espacio, monitores, implementación e insumos”, puntualiza Mella.

 

Esta es una de las 458 iniciativas que se financiaron con los más de 700 millones de pesos que este año destinó el Injuv para que pudieran concretarse ideas y proyectos juveniles que fueran en directo beneficio de jóvenes de entre 15 y 29 años.

 

“Financiamos casi 500 iniciativas, las cuales provocarán un impacto positivo en la sociedad; en temáticas como emprendimiento, innovación, deporte y cultural”, destacó el director nacional de la entidad Nicolás Preuss, quien adelantó que para 2016 esperan aumentar los recursos y el número de proyectos a financiar.

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