Columna de Economía para Todos: "En lo público y lo privado: Cristián Riquelme"

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Uno de los principios base de la economía es que los individuos nos enfrentamos a disyuntivas. Ocho horas diarias de trabajo impiden estar en familia, ir al cine o dormir. Tomar una bebida me impide tomar un jugo natural. Debemos elegir, aunque idealmente estaríamos mejor si no lo hiciéramos.

 

A nadie le gusta renunciar a algo por obtener otra cosa. Pero los recursos son escasos. Es inevitable el sacrificio. Sin embargo, hay personas que gozan del privilegio de no tener que elegir. Uno de ellos es Cristian Riquelme, el ex administrador de la Moneda.

Hasta su renuncia anunciada este miércoles el ingeniero de la Universidad del Bío Bío se desempeñaba como administrador de La Moneda. Cargo que ya había desempeñado en el primer gobierno de la Presidenta Bachelet. De los pocos que quedan en Palacio. Compañero de liceo en Coronel, vecino y amigo entrañable del ex ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, Riquelme decidió trabajar en el servicio público. Sus redes lo llevarían a ostentar un salario superior a los 7,7 millones de pesos mensuales. Su elección por el sistema público, desde el punto de vista económico, pareciera haber sido bastante acertada. Pero Riquelme no sintió que necesariamente debía renunciar a lo privado. O al menos, su círculo cercano.

En julio de 2010 Riquelme y su esposa constituyeron la empresa Comercial A y R, también conocida como Socoar, dedicada a la venta de infraestructura médica.

 

Durante 2015 Socoar obtuvo 27 contratos para proveer al Estado sillas de ruedas, camillas y catres clínicos, los que reportaron 188 millones de pesos. Riquelme ya no era socio, a pesar de que lo fue hasta varios meses después de que Bachelet lo llevara de vuelta a La Moneda. En su lugar dejó a su esposa y a David Arévalo, jefe de adquisiciones de La Moneda en el primer gobierno de Bachelet y luego analista de compras del Hospital Roberto del Río, entidad pública que figura como el principal cliente de la otra sociedad que ese año formó Riquelme. Greentec fue constituida por Riquelme en diciembre de 2010 junto a ex funcionarios públicos y amigos de su partido: el PPD.

 

Desde 2013 la empresa ha recibido 228 millones de pesos desde el Fisco. La mayoría gracias a contratos con el Hospital Roberto del Río, donde Arévalo, su sucesor en Socoar, contrataba servicios a empresas externas.

Cercanos a la Presidenta Bachelet afirman que la Mandataría sentía admiración por Riquelme. Aquello lo expresó públicamente durante una fiesta de Año Nuevo celebrada en Cerro Castillo, donde agradeció al ingeniero el asumir nuevamente como administrador de La Moneda, a pesar de estar al tanto de su éxito en el sector privado.

 

Queda la duda si la Presidenta sabía que Riquelme realmente lo único que eligió fue traspasar sus negocios a su esposa y a un ex funcionario público. Una elección que dista mucho del sacrificio y/o renuncias.

 

Lo concreto es que Riquelme renunció a su cargo, toda vez que su aparente dualidad público-privada se transparentó por la prensa. De no haber sido así, probablemente Riquelme aún estaría ejerciendo.

 

Esto debiera invitarnos a exigir mayores estándares de ética y conflictos de intereses en el mundo político. El ejemplo de Riquelme es prueba de que los actuales no son suficientes. Mientras una minoría que milita en política no elige entre lo público y lo privado, una inmensa mayoría sí lo hace. Y no porque quiera. Porque debe.

 

 

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Matías Godoy

Director de Economía para Todos

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