Columna de Economía para todos: "¿Transantiago gratuito?"

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Actualmente el Estado subsidia el Transantiago. Una medida que logró ser aprobada por el Congreso con el compromiso de subsidiar además el transporte público en determinadas regiones del resto del país.

 

Y es que el sistema opera a pérdidas, atribuidas principalmente a la alta evasión: entre un 25% y 30% de los usuarios no pagan su pasaje. Ante esa situación es totalmente lógico pensar que quienes pagan su pasaje subsidian indirectamente a quienes no pagan. Sin embargo, personas que no usan el servicio también lo hacen al pagar impuestos que se destinan, en parte, a mantener a flote el sistema capitalino.

 

Dada esta lógica es que Juan Carlos Muñoz, Director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable, y el economista Lorenzo Cerdo, plantean una solución radical al sistema de transporte público de la capital: la gratuidad. ¿Cómo? Muy simple: descontar de los salarios una mensualidad a todos los trabajadores del Gran Santiago. Tras estimaciones, los profesionales plantean que el descuento sería de US$ 60 al mes: aproximadamente $41.000. Sin embargo, manteniendo el subsidio del Estado, obligando a que empleadores aporten parte del descuento y añadiendo a trabajadores independientes, la mensualidad podría reducirse a menos de $10.000. Soñado.

 

Los problemas de un sistema basado en el pago de mensualidades son variados. En primer lugar, esta política constituye una forma indirecta de fijación de precio. Y es que la magnitud de los recursos que reciban los operadores de transporte estará supeditado a lo que logre recaudar el Estado.

 

Dado esto, el Estado probablemente fijará un aporte mensual a cada empresa para que opere día a día. Dependiendo de cuán beneficiosa será esta manutención, las empresas definirán cuántos buses operarán día a día y con qué frecuencia. Así no resulta del todo esclarecedor si la oferta será suficiente para la demanda. Inevitable recordar la escasez de pan a comienzos de la década del 70′, tras la fijación de precios por parte del Ejecutivo.

 

Con todo, el pago de una mensualidad dará derecho a un uso ilimitado del transporte público. A menor precio (en este caso gratuidad) existirá mayor preferencia por el Transantiago. Esto obligará a disponer de más buses, pues de lo contrario habrán atochamientos en paraderos y máquinas. Ante esta necesidad, resulta poco probable que las calles den abasto para mayor cantidad de buses, en una infraestructura vial que ya resiente la operación del sistema a pesar de los corredores exclusivos construidos para dicho fin.

 

Finalmente se generarán lagunas financieras ante fluctuaciones en el precio del dólar, precio del combustible, desempleo u otros. No queda claro si la mensualidad será variable o los mayores costos deberán ser cargo del Estado. Así también no resulta probable que todos los trabajadores paguen su mensualidad, aun usando el servicio. ¿Quién velará por esto? Por el momento muchas dudas, en un país que pareciera estar acostumbrándose a exigir que todo sea gratuito.

 

 

 

 

 

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Matías Godoy Mercado

Director de Economía para todos – www.economiatodos.cl

 

 

 

 

 

 

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