La iniciativa que crea lo que otros imaginan

Por

 

Pablo Contreras Pérez

 

Muchas personas tienen ideas que podrían ayudar a muchas personas, pero muchas veces no tienen los conocimientos o las capacidades que les permitirían hacerlas realidad.

 

Esto es más o menos lo que intenta hacer +D, un proyecto de innovación liderado por Natalia Oviedo y que intenta unir los proyectos científicos con quienes crean para poder concretar soluciones que ayuden a quienes lo necesitan.

 

“Cuando estaba trabajando en mi tesis de Magíster de Diseño Avanzado, se me ocurrió indagar dentro del ámbito científico, ya que siempre me había interesado, me pareció un desafío crear un puente entre el diseño y estos profesionales”, nos cuenta esta emprendedora.

 

En ese sentido, esta magister en Diseño Avanzado y Diseñadora de la Pontificia Universidad Católica, es que su iniciativa la llevó adelante luego de darse cuenta que varios de los proyectos de base científica, a su juicio, requerían conocimientos manejados por diseñadores industriales, pero ese puente no existía.

 

“Así nació la idea de crear +D, una oficina de diseño industrial que se encargara de apoyar a los profesionales científicos a materializar sus ideas y necesidades, agilizando el proceso de transferencia, y concretando soluciones a problemas reales”, sostiene Oviedo, quien luego de salir de la universidad en 2013 fundó este emprendimiento.

 

En concreto, lo que hacen ella y su equipo es diseñar y fabricar lo que el proyecto científico necesita para llevarse a cabo, utilizando softwares 3D, fabricación digital e industrial, hasta entregar un prototipo o producto terminado.

 

Actualmente +D está aliado a un equipo médico de traumatólogos, terapeutas ocupacionales y fisiatras de un hospital de la capital, colaborando en la fabricación de una prótesis de mano mecánica y funcional mediante impresión 3D. La tarea es dar “una solución para un paciente que luego de un accidente laboral, sufrió la pérdida parcial de su mano, el objetivo es llegar a una prótesis articulada funcional y resistente, que le permita seguir realizando sus actividades de la mejor forma posible”, explica Oviedo.

 

Asegura que este proyecto “ha sido un proceso muy interesante, tanto para nosotros como para el equipo médico, además el paciente ha participado activamente del proceso, está muy motivado en aportar desde su experiencia como usuario” y añade que su interés es el de “seguir trabajando en este ámbito, generando prótesis basadas en la experiencia de este paciente, perfeccionando la forma y funcionalidad en base a esta primera experiencia, llegando a una prótesis que sea realmente funcional y cómoda en la práctica”.

 

 

El desafío de crear puentes

 

Como todo emprendimiento, el camino para +D no ha sido fácil, pero Oviedo asegura que el resultado hasta ahora ha sido satisfactorio.

 

“Ha sido un gran desafío establecer un puente formal entre el diseño industrial y la ciencia, la mayoría de los clientes que hemos tenido no habían trabajado antes con un diseñador, ni tenían mucho conocimiento de cómo trabajamos ni de los beneficioso que podía tener nuestro apoyo en el desarrollo de sus proyectos”, asegura.

 

Para esta diseñadora, el problema que existe en este ámbito es “la distancia que existe en Chile entre los dos ámbitos de trabajo”, aunque afirma que “poco a poco estamos logrando acortar esa distancia y construir este puente formal entre el diseño y las disciplinas científicas. Hemos sumado a los científicos al proceso de diseño, lo que ha resultado de muy buena forma”.

 

Por ello, Oviedo es claro en su objetivo futuro. “Esperamos poder seguir ayudando a concretar los proyectos científicos-tecnológicos en Chile que requieran el apoyo de diseñadores industriales, agilizando su concreción, y a la vez abrir un campo de trabajo para nuevos diseñadores, permitiéndoles aplicar sus conocimientos y habilidades en proyectos donde se puede ser un verdadero aporte para el país”.

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