Columna de Matías Godoy: "La perversa relación de las AFP y aseguradoras"

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Actualmente en Chile operan seis administradoras de fondos de pensiones (AFP). Claramente el negocio no es malo, sin embargo la Superintendencia de Pensiones (institución estatal) es la encargada de aprobar o rechazar la incorporación de nuevas administradoras. Así la autoridad establece que sólo deben ser seis los actores que administren las jubilaciones de más de 4,8 millones de trabajadores.

 

Hoy en día cuatro de esas AFPs existentes son propiedad de grupos empresariales que a la vez poseen y operan compañías de seguros. AFP Provida, propiedad de Metlife; AFP Capital, propiedad de la colombiana SURA; AFP Habitat, propiedad de la Cámara Chilena de la Construcción, y AFP Cuprum, propiedad de Principal Financial Group. Dicho contexto presenta evidentes conflictos de intereses, los que inexplicablemente ha obviado la autoridad (adrede o no).

 

En Chile existen cuatro modalidades de pensión, que para efectos prácticas constituyen dos opciones: retiro programado y renta vitalicia. El retiro programado consiste en que, al momento de la jubilación, se calcula una pensión mensual en base al pozo acumulado individual de ahorro de cada trabajador. Esta jubilación se recalcula todos los años y tiende a bajar, dado que el pozo individual de ahorro va disminuyendo conforme se consume. Sin embargo, bajo esta modalidad el trabajador no pierde la propiedad de su dinero acumulado y este beneficiará a sus herederos una vez que fallezca.

 

En tanto, la renta vitalicia consiste en que el trabajador renuncia a sus ahorros, traspasándolos a una compañía de seguros que se compromete a pagar una pensión vitalicia mensual en UF a cambio de adueñarse de estos dineros. Sin embargo, esta no es hereditable. Las restantes dos modalidades son combinaciones de ambas opciones.

 

El hecho de que empresas aseguradoras posean a la vez AFPs resulta perverso. Y es que las empresas tienen incentivos para ofrecer jubilaciones bajas bajo la modalidad de retiro programado para que así el trabajador elija la renta vitalicia. ¿Con qué fin? Para así apropiarse de todos los ahorros de la persona. Una realidad peligrosa amparada por una inexplicable benevolencia de las autoridades, quienes tendrán que responder por qué día a día permiten esto.

 

 

 

 

 

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Matías Godoy Mercado

Director de Economia para todos – www.economiatodos.cl

 

 

 

 

 

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