Columna de Nicolás Farfán: "Estamos en deuda"

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Es cierto que para la gran mayoría los créditos y las tarjetas son una salvación, nos ayudan a obtener todo más rápido, nos sacan de apuro y muchas veces pareciera que son la solución a todo.

Pero endeudarse nunca es gratis; las cuotas, la letra chica y gastos asociados que muchas veces ni sabíamos que existían, hacen que el remedio sea peor que la enfermedad.

Según el sondeo sobre endeudamiento juvenil del Injuv, un 37% de los jóvenes entre 18 y 29 años declara tener deudas, créditos o préstamos a su nombre, cifra que alcanza un 47% en los jóvenes de entre 25 y 29 años.

Y las cifras son aún más desalentadoras cuando revisamos los motivos del endeudamiento: 43% son créditos universitarios, 39% corresponde a tarjetas de crédito de casas comerciales y 30% a créditos de consumo.

En el otro extremo están las deudas por créditos automotrices e hipotecaros, con 2 y 3% respectivamente, lo que se debe principalmente a la edad, entre los 15 y 29 años pocos están preocupados de endeudarse en un crédito para comprar una casa.

Hoy en día los jóvenes están ingresando al mundo de las deudas apenas salen del colegio. Por el sólo hecho de entrar a la educación superior, muchas casas comerciales entregan tarjetas, cuentas corrientes y hasta líneas de créditos.

El 78% de los jóvenes señalan que el proceso para obtener una tarjeta de crédito es muy fácil o fácil, según el sondeo “Educación Financiera” realizado el 2014 por el Injuv.

Es cierto que la decisión de endeudarse es personal, pero existe una responsabilidad compartida que lleva a los jóvenes a llegar al endeudamiento. La banca y las casas comerciales sólo buscan aumentar su cartera de clientes, fidelizar lo antes posibles a los futuros profesionales, sabiendo que no tienen ingresos ni un trabajo fijo para cancelar las cuotas mensuales.

Muchos jóvenes entrarán a Dicom antes de titularse, sus primeros trabajos serán únicamente para amortiguar la deuda de las tarjetas, varios solicitarán más créditos para comenzar a pagar las cuotas y cuando realmente tengan ganas de endeudarse en una casa o en auto, no podrán hacerlo porque su historial crediticio no se lo permite.

Las deudas son un espiral que sabemos cuándo comienza pero no cuando acaba. Y como la mayoría de las cosas en la vida, la solución es la educación.

La educación financiera es vital para que entregar herramientas, conocimientos y tips a los jóvenes antes de endeudarse, para que estén al tanto de los beneficios, pero también de los riesgos de ingresar a la banca, para que aprendan a organizar sus ingresos y planificarse antes de endeudarse.

Estamos en deuda con nuestros jóvenes, debemos trabajar para entregar más educación y evitar que el número de endeudados siga creciendo.

 

 

 

 

 

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Nicolás Farfán

Director nacional del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv)

 

 

 

 

 

 

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