Con manzanitas: ¿por qué el Banco Central redujo la tasa de interés?

  • Director de Economía para todos – www.economiatodos.cl

A partir de nuestras columnas durante muchas semanas sugerimos que el Banco Central debía reducir la tasa de interés. Algo que finalmente ocurrió este jueves. Desde diciembre de 2015 la tasa de política monetaria se ubicó en 3,5%, para finalmente converger ahora a 3,25%. Un estímulo monetario para reactivar una alicaída economía. ¿Por qué? He aquí un intento de explicación en simple.

Las personas, las empresas y el Estado a veces gastan más de lo que son capaces de generar. Ya sea con objetivos de consumo, o inversión, tanto particulares como instituciones necesitan más dinero del que poseen para hacer frente a estos objetivos. La alternativa más común para resolver este dilema es la solicitud de un crédito a un banco. Sin embargo el endeudamiento tiene un precio: el pago de intereses. Dado esto, personas, empresas y Estado se verán más o menos incentivados a endeudarse, dependiendo de cuán baja o alta esté la tasa de interés del mercado.

Ahora bien, los bancos comerciales deben mantener ciertas reservas mínimas de dinero día a día, de acuerdo a lo que estipula la ley. Hay días en que los bancos no tienen ese dinero, por lo que se ven obligados a pedir préstamos a otros bancos o al Banco Central. En contraste, hay veces que los bancos tienen reservas de más, por lo que pueden ganar intereses prestando a otro banco o depositando ese dinero extra en el instituto emisor.

Dado esto la tasa de interés que redujo el Banco Central, de 3,5% a 3,25%, es esa: la que cobra por prestar dinero a bancos cuando estos requieren dinero para cumplir con las reservas mínimas diarias. ¿Para qué? Para que así los bancos comerciales puedan acceder a dinero más barato, y por ende puedan así ofrecer créditos a menores tasas de interés de cara al público. De esta manera el Banco Central busca estimular el consumo y la inversión de personas, empresas y el Estado, lo que finalmente espera que se traduzca en mayor producción y crecimiento económico.

La pregunta que puede surgir es: ¿por qué el Banco Central no hizo esto antes?

El país viene enfrentando un proceso de desaceleración económica desde fines de 2013, coyuntura que se ha agudizado en los últimos 12 meses. La respuesta es que estimular el endeudamiento tiene un costo social: el aumento de los precios, o inflación. Si el consumo aumenta por sobre el aumento de la producción, los bienes y servicios suben de precio, aumentando el costo de vida para ricos y pobres.

El ente emisor se propone que la inflación sea entre 2% y 4% cada 18 meses, rango sobrepasado por nuestro país en los últimos ejercicios. La inflación convergió a 3% recién a fines de octubre de 2016, así el Central recién ahora puede estimular la economía a partir del incentivo a mayor endeudamiento.

Es de esperar que el estímulo logre su objetivo y pueda levantar una economía resentida. El efecto no será inmediato, por lo que se prevén futuros nuevos recortes de la tasa de interés. Por fin la economía recibe incentivos claros para una posible reactivación. Sólo resta esperar que la política genere los efectos deseados.

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