Tecnología para emprender (II Parte)

Por Leo Meyer

Expliqué en mi columna anterior los caminos que pueden conducir a odiar la tecnología y la endemoniada velocidad con la que cambia todo: ayer eran los blogs, hoy las redes sociales y en un mañana que se traduce a meses aparecerá una nueva herramienta que tendremos que aprender a utilizar.

¿Puedes cambiar toda esta historia de amor y odio? No, pero la clave es comprender que el uso de la tecnología al servicio de tu emprendimiento debe contemplar altos grados de orden, aprendizaje y movilidad.

Un consejo: guarda lo que necesitas, no todo. ¿Te imaginas si la basura la acumularas por días, meses y años pensando en que algo de lo que botaste lo necesitarás más adelante? Mientras menos archivos, más posibilidades de tener orden con ellos. No descargues todo lo que encuentras en internet, pues cuando lo vuelvas a necesitar ahí estará: en internet.

Un aprendizaje: la adopción de tecnología es un gasto, no una inversión. Es como comprar un auto cero kilómetro, que apenas te subes a él su valor baja. Entonces, lo realmente valioso en el tiempo es el aprendizaje que obtienes del equipo que tienes y que te servirá para maximizar el uso de la próxima versión. No seas como esos emprendedores que caminan con varios miles de pesos por la calle, con artículos que hacen lo mismo: el celular, tablet, notebook, reproductor de música y hasta un pendrive de llavero. Parece que si lo pilla una lluvia se va a electrocutar.

Por último, ¿para qué quieres tecnología si terminas prisionero de tu computador? Debes poder acceder a tu información desde cualquier dispositivo conectado a internet, sea o no tuyo. El almacenamiento debe estar en ese mundo difícil de comprender que le llaman internet. ¿Te da miedo que otro acceda a tu información? Es más probable perder un celular con fotos privadas a que adivinen tu clave de acceso al sitio donde decidiste subir la información. Es mejor enviar un link para que otro descargue tu presentación de empresa, que adjuntar un archivo de varios megas al correo electrónico.

No le temas a la tecnología ni creas que con adoptar algunas herramientas una vez basta. No creas que todo debe ser gratis: hay aplicaciones por menos de un dólar que te ahorran muchos dolores de cabeza y simplifican tu gestión. Y no dejes la responsabilidad de la tecnología a los niños. Para ellos es normal su uso desde la cuna, pero para ti es todo un desafío.

¿Y quién puede amar más los desafíos que tú, un/a emprendedor/a de tomo y lomo? ¡Éxito!

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