Comparan la baja participación laboral de la mujer en Chile con el Islam

Chile es el peor país de Sudamérica, según el índice de participación y oportunidad económica del Foro Económico Mundial

Por Camila Albertini

Si bien la Participación Laboral Femenina (PLF) en Chile ha avanzado en los últimos 25 años, sigue siendo muy baja en relación al resto de los países a nivel mundial.
De hecho, según el índice   de participación y oportunidad económica del Foro Económico Mundial, nuestro país se ubica en el puesto número 119 de 144. Con este resultado queda en la peor posición a nivel sudamericano y el segundo peor en el continente (sólo superado por México), “estando más próximo a los países donde predomina la cultura del Islam”, sentencia el informe de la Comisión Nacional de Productividad   (CNP) respecto a cómo mejorar el ingreso de la mujer al mercado laboral nacional.

Brecha

“La importancia de incorporar la mujer al mercado laboral formal, no sólo se sustenta por temas de derechos humanos e igualdad de género, sino que además es muy relevante en términos económicos y de bienestar”, señala Joseph Ramos, presidente de la CNP.

Las cifras anteriormente mencionadas no son las únicas que avalan la brecha laboral de género en nuestro país: la tasa de participación femenina es de 48%, mientras que el promedio Ocde es de 61% (ver infografía).
Ramos afirma que si Chile alcanzara ese nivel, se incorporarían 900 mil mujeres a la fuerza de trabajo, lo que aumentaría el PIB en 6% (según estudio de la Subsecretaría de Economía). Con esto, la recaudación tributaria gozaría de 3 mil millones de dólares anuales más.

“La importancia de incorporar la mujer al mercado laboral formal, no sólo se sustenta por temas de derechos humanos e igualdad de género, sino que además es muy relevante en términos económicos y de bienestar”, señala Joseph Ramos, presidente de la CNP.

 

Sala cuna sin distinción

El informe de la CNP incluye 14 medidas para mejorar la participación laboral femenina que se engloban en tres ejes: cuidado de dependientes sin distinción de género, adaptabilidad laboral y cambio cultural.
Una de las iniciativas ancla que ha mencionado más de una vez el presidente de la CNP es modificar el artículo que limita la obligación de salas cunas sólo a empresas con más de 20 mujeres.
“Esta medida es absolutamente necesaria. Esta norma implica un costo fijo a la contratación de trabajadoras, encareciendo la contratación formal de mujeres y generando una brecha en las remuneraciones entre hombre y mujer”, coincide Juan Bravo, investigador de ClapesUC.
Bravo agrega que existe una “ausencia de corresponsabilidad real en el cuidado de los hijos, con una madre responsable y un padre que sólo ‘colabora’”. En este contexto, son las madres quienes reciben permisos y fueros, “lo que eleva el costo de contratar mujeres. Y esto no ocurre sólo en materia de sala cuna, sino también en las leyes sobre cuidado de los hijos, como el permiso posnatal”, agrega.
Sólo por poner un ejemplo, Bravo consigan que en Islandia (país líder en  equidad de género), “tiene 90 días de permiso para la madre, 90 para el padre y 90 parentales, es decir, que los padres optan cómo repartirlo. Es decir, para el padre es obligatorio hacerse cargo del cuidado de su hijo”.

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