Dicom explicado con manzanitas

Por Matías Godoy
  • Director de Economía para todos – www.economiatodos.cl

Esta semana la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (Sbif) dio a conocer los resultados del Informe de Endeudamiento 2017 que, entre otras cosas, presenta una radiografía de las deudas y morosidades presentes en la población chilena.

Los resultados son inquietantes, pero no sorprenden. Cerca de 4,5 millones de personas se encuentra endeudada con el sistema bancario, mientras que 933 mil con otras entidades (presumiblemente casas comerciales y otros). Considerando que cada hogar está compuesto por 3,3 personas, no es descabellado pensar que los 5,4 millones de personas endeudadas representan a casi la totalidad de los hogares en el país. Todo Chile pareciera estar endeudado.

Las alarmas se encienden cuando se aporta otro dato: el 43% de las personas endeudadas tiene ingresos menores a $500 mil pesos mensuales. Adicionalmente, el 19% de los deudores es adulto mayor y son los principales deudores de entidades no bancarias.

A junio de 2017 el número de deudores morosos del sistema bancario ascendía a 865.213 personas. Estas personas figuran en el temido “Directorio de Información Comercial”, más conocido como Dicom. Este registro nació formalmente el año 1976, por la obligación legal que tienen variadas instituciones de dar cuenta quincenalmente un “boletín” que contenga información completa sobre deudores nacionales. Nombre completo, RUT, dirección y monto de deuda. Una especie de “lista negra”.

Actualmente Equifax Chile S.A., empresa filial de la norteamericana Equifax Inc., lleva esta “lista negra”. La compañía vende informes detallados a personas y empresas, obteniendo utilidades por este quehacer. La información es útil para bancos, cooperativas y casas comerciales, pues permite evaluar el riesgo que implica otorgar préstamos a una persona.

Sin embargo, los usos del Dicom se han extendido más allá de lo deseable. En la práctica, es común ver que a personas presentes en este listado a las que no se les da empleo. Y es que, a la larga, se ha convertido en una calificación de las personas, la que trasciende su situación financiera: es una verdadera etiqueta

Sin embargo, los usos del Dicom se han extendido más allá de lo deseable. En la práctica, es común ver que a personas presentes en este listado a las que no se les da empleo. Y es que, a la larga, se ha convertido en una calificación de las personas, la que trasciende su situación financiera: es una verdadera etiqueta.

La única forma de desaparecer de este informe es pagando las deudas morosas. De no ser así, sus datos estarán en el “Boletín Comercial”. Esta base de datos genera negocio y promueve la discriminación, en un país que hasta hace poco se legisló una ley en contra de ello.

La Constitución consagra el derecho al respeto y la protección a la vida privada, la libre contratación, la libertad de trabajo y la no discriminación laboral. Es materia de reflexión analizar si la existencia de Dicom transgrede estos derechos constitucionales. Y es que, al final del día, la venta de información se transforma en una lápida social para personas de ingresos menores y adultos mayores, quienes de por sí ya enfrentan una vida difícil.

 

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