Los cuatro grandes retos del papa Francisco, según BBC

Por BBC.mundo

“Una Iglesia pobre, para los pobres”. Es el punto de partida del papa Francisco. Una Iglesia inspirada en el humilde y devoto San Francisco de Asís. En víspera de su entronización, sin embargo, el camino que se abre ante él no se puede resumir en seis palabras.

La caída de fieles en el mundo o los escándalos de pederastia que han salpicado la imagen de la Iglesia Católica son dos de los desafíos más destacados a los que tendrá que hacer frente el argentino Jorge Mario Bergoglio en su Pontificado.
 
¿Seguirá la línea marcada por su predecesor, el pontífice emérito Benedicto XVI, o reformará una institución con más de 1.200 millones de fieles en todo el mundo?
 
Escándalos de pederastia
 
Limpiar la imagen de la Iglesia Católica, de su jerarquía, y de la labor que desempeña en el mundo es probablemente el desafío más importante, o al menos el más urgente, que tendrá que abordar el papa Francisco.
 
La multitud de casos de abusos sexuales a menores perpetrados en el seno de la Iglesia Católica que han aparecido en los medios en los últimos años ha perjudicado enormemente la imagen de la institución en todo el mundo.
 
El deterioro de su prestigio no se ha producido únicamente por el hecho de que se hayan dado los abusos sino por el encubrimiento y los obstáculos que ha interpuesto la jerarquía para evitar que los responsables fueran procesados.
 
La petición de perdón de Benedicto XVI en nombre de la institución llegó, a juicio de muchos, tarde y además fue insuficiente. Al nuevo Papa le corresponderá trazar la pauta para abordar una cuestión que está lejos de quedar olvidada.
 
Transparencia en las cuentas
 
Una de las cuestiones más opacas que rodea al Vaticano es la gestión económica.
“La Iglesia Católica es la organización más grande del mundo y tiene una arquitectura financiera caótica”, le dijo en su momento el periodista Jason Berry a BBC Mundo.
 
“Por un lado es muy jerárquica, centrada en la autoridad del Papa, y por el otro totalmente descentralizada, con cada obispo a cargo de una diócesis que funciona como un virtual principado”, explicó.
 
Berry, autor de “Las finanzas secretas de la Iglesia”, ha investigado este asunto durante los últimos 25 años.
 
En la arquitectura a la que Berry hace referencia, se encuentran las inversiones que el Vaticano canaliza a través del Instituto para las Obras de Religión, IOR, que también se conoce como el Banco del Vaticano.
 
La revista inglesa The Economist calculó en una de sus investigaciones que el portafolio de inversiones financieras del Vaticano es superior a US$2.600 millones.
Como señalaba el colaborador de BBC Mundo, Marcelo Justo, con motivo de la renuncia de Benedicto XVI, “sólo en Italia sus intereses se extienden por el sistema bancario, aerolíneas, inmuebles, empresas públicas y hasta cinematografía”.
 
Estas cuentas, y la opacidad que las rodea, no encajan con la idea de sencillez que transmite el nuevo Papa.
 
Se hace, por tanto, necesario que se aplique un plan de transparencia y eficiencia que ponga fin a las sospechas y los rumores sobre corrupción.
Para ello, dicen los analistas, es requisito que se renueve el directorio que lleva las riendas del Vaticano.

 
Posicionamiento en cuestiones sociales
 
Uno de los reproches que se le hace a la actual jerarquía católica es su inmovilismo en ciertas cuestiones.
 
Desde el uso de métodos anticonceptivos hasta el papel que juegan las mujeres en la Iglesia, pasando por asuntos más controvertidos como la homosexualidad, el aborto o la eutanasia.
 
Cuando se supo que Bergoglio era el nuevo Papa, los expertos coincidieron en señalar que no cabe esperar grandes cambios respecto a estos temas.
 
Durante su presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina, Bergoglio se mostró rotundo en su rechazo al aborto y la homosexualidad. Y teniendo la Iglesia motivos de preocupación más urgentes, es poco probable que el papa Francisco vaya a hacer una revolución en este sentido.
 
Sin embargo, algunos sectores esperan que la Iglesia Católica cambie el discurso, o al menos lo suavice. Y esto supondrá otro reto importante para Francisco.
 
En esta misma línea, se espera también que el papa Francisco extienda la mano hacia las otras religiones. Durante su arzobispado en Argentina, Bergoglio fue reconocido por su talante ecuménico y, por el momento, líderes musulmanes y judíos han recibido con satisfacción su elección como Sumo Pontífice.
 
 
Caída de la feligresía
 
Como colofón a todo esto -y no por aparecer en último lugar es menos importante- queda mencionar el descenso del número de fieles católicos en el planeta.
 
Bien sea como consecuencia de los desafíos apuntados más arriba, por el auge de otras creencias, o por el rumbo que ha adoptado nuestra civilización, lo cierto es que el número de personas que practica la fe católica está en descenso, y no parece una tendencia fácil de revertir.
 
Al nuevo Papa le queda la tarea de reencontrarse con la feligresía, recuperar el carisma de algunos de sus antecesores, como por ejemplo el papa Juan Pablo II, y construir una Iglesia que verdaderamente apele a todos, para poder cumplir con el mensaje expresado en su declaración de intenciones.
 
 
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