Buscan tumba de Cervantes en Madrid

Un equipo de investigadores usa un georradar para rastrear los restos del autor de "El Quijote" en un convento histórico de la capital española, donde se piensa que fue enterrado en 1616.

Por

La mañana de este lunes comenzó en Madrid la búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes, a casi 400 años de su muerte. Un equipo de investigadores comenzó a trabajar con un georradar e infrarrojos en el Convento de las Trinitarias, situado en el Barrio de las Letras, una de las zonas históricas de la ciudad, muy cerca de la casa en la que murió el escritor en 1616.

“Se trata de sacarlo de su tumba anónima y devolverle la deuda que toda la humanidad tiene con él”, dijo el historiador Fernando de Prado, director del equipo que integran también el geofísico Luis Avial, experto en el georradar, y el forense Francisco Etxeberría.

Los trabajos comenzaron con optimismo. “Está probado y documentado que Cervantes se enterró (en el convento) y que jamás ha salido de este lugar”, manifestó el historiador.

Lo que no se sabe es dónde se encuentra exactamente la tumba del autor de “El Quijote”, que además podría haber cambiado de ubicación con las obras de remodelación que a lo largo de los siglos ha sufrido el convento, fundado en 1612.

Hasta mitad de semana, el georradar y los infrarrojos rastrearán los 200 metros cuadrados de la iglesia del convento, algunos habitáculos adyacentes, los muros y la cripta, a la que no se accede desde 1955. Esto dará como resultado un plano tridimensional, que estará listo en un mes, en el que se verán las cavidades en las que podría estar enterrado.

“A poca profundidad podríamos llegar a detectar un bolígrafo o un mechero”, explicó el geofísico Avial. Según aumenta la profundidad, disminuye la precisión, y en una segunda fase se llevaría a cabo una excavación, selectiva y cuidadosa, para tomar muestras de los restos.

Como su línea sucesoria quedó extinguida, no se podrá hacer un estudio de ADN, por lo que en una etapa final se identificarían los restos mediante caracterización antropológica: es decir, por las lesiones que se sabe que sufrió en la batalla de Lepanto, en 1571, la gran nariz que tenía y que solo le quedaban seis dientes.

La idea es dejar a Cervantes enterrado donde esté, pero con una placa que lo recuerde, previsiblemente antes de que en 2016 se cumplan cuatro siglos de su muerte y a ser posible para 2015, cuando se celebra el cuarto centenario de la segunda parte de “El Quijote”.

Agencias

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo