Topos chilenos en México: "No entra maquinaria mientras se pueda sacar más gente con vida"

Con la constancia y tenacidad por bandera, los topos chilenos se encuentran ya en México con el afán de salvar el mayor número de vidas posibles. Pudimos conversar con su coordinador, quién nos reseñó cuál es la situación de último momento

Por Irene Ayuso

Viernes 21 de septiembre, Ciudad de México.  Viviendo lo que son momentos clave  para las labores de rescate, cuando ya han pasado  más de 72 horas del terremoto,  conseguimos conversar rápidamente con Francisco Lermanda, el jefe de operaciones  de los Topos de Chile, que en una breve  pausa para tomar un  café nos compartió sus impresiones y el estado de la situación, siendo  sus primeras palabras la frase:  “esto no para”.

La situación que nos describe tiene un denominador común que  han repetido varias fuentes dentro de los rescatistas, y es el desorden, algo que Lermanda justifica diciendo que es consecuencia de que se trata de una emergencia de gran envergadura para la nación, y que en  estas circunstancias, siempre suelen colapsar los sistemas de emergencia.  

“No  es muy distinto lo que pasa en México a lo que ha pasado en otras emergencias”, señala, pero puntualiza: “sí  había  mucha desorganización, no estaban bien establecidos  bien los roles,  es como que todo el mundo quería hacer lo que podía porque quería ayudar,  pero nosotros somos un poco más ordenados, le aplicamos un poco más de organización y de ahí en adelante  pudimos establecer algunos protocolos nuestros , compartir experiencias con la protección civil  de acá de México y así de alguna manera  organizarnos, y a la vez también organizar a los otros grupos de rescate, con planillas, protocolos, procedimientos,  a los que  se fueron adhiriendo”.

Provenientes de distintas ciudades de Chile como  Traiguén, La Serena, Concepción, Collipulli, Vallenar, Salamanca, entre otras ciudades y con la colaboración de Latam Airlines, pudieron desplazarse hacia el lugar un total de 18 brigadistas chilenos, entre ellos 3 mujeres, 2 perros y equipo tecnológico.

“Nosotros traemos un sistema de comunicaciones  importante, equipos de radio, base de datos, planillas, y de alguna manera eso ayudó también a que pudiéramos  repartir los equipos de radio a todo el mundo, y finalmente hoy día ya estamos  en condiciones de funcionar de forma apropiada,  con turnos rotativos,  salvo  los que somos del equipo de operaciones, que  se nos hace más complejo porque no podemos descansar, pero por ahí andamos deteniéndonos en algún minuto para  un café o sentarse un rato, pero no más  allá de  10 ó 15  minutos”, señala un incombustible Lermanda.

El esfuerzo de los Topos chilenos, se suma  al de rescatistas estadounidenses, israelíes y colombianos y españoles, que trabajan en diversos puntos de la urbe con el afán de salvar más vidas. En concreto hasta el momento, los especialistas chilenos se encontraban realizando las tareas de rescate al interior de un  edificio ubicado en Coquimbo 911 y Sierravista, en la colonia Lindavista, con 8 patrullas de los Topos internacional funcionando y con el apoyo de la Fuerza Aérea de Colombia y la Marina de México.

Prolongando el rescate lo más que se pueda-

En una perseverancia que  caracteriza a los Topos  y siendo fieles a su lema:  “si no te encontramos, no estás muerto”. Lermanda asegura  que ya han rescatado a mucha gente y añade,  “hoy se cumplía el plazo para meter maquinaria para remover los escombros  (según sus protocolos), pero me opuse tenazmente”, y lo corrobora agregando: “siempre se puede sacar más gente viva, por eso estamos haciendo esto y aún nos queda gente desaparecida entre los escombros”, teniendo en cuenta que a veces la resistencia  humana supera todas las expectativas como ya ocurrió en el terremoto de 1985, cuando 10.000 personas perdieron la vida.

Hasta este  viernes sumaban ya 293 muertos, de los cuales 155 en Ciudad de México, 73 en el estado de Morelos, 45 en Puebla, 13 en Estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca, según datos de Protección Civil Federal.

De lo que no queda duda es que la tenacidad  y  solidaridad priman,  albergando la esperanza de hallar gente con vida a pesar del cansancio por la falta de sueño, en una labor que no cesa, hasta encontrar hasta el último hálito de vida entre las ruinas.

 

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