Paciencia, esperanza y desazón: los tres sentimientos que embargan a los rescatistas tras terremoto en México

Hasta la madrugada del domingo sumaban 307 muertos por el sismo de magnitud 7,1 del martes: 169 en Ciudad de México, 73 en el estado de Morelos, 45 en Puebla, 13 en Estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca, Protección Civil federal.

Por AFP

Seis días después del devastador terremoto de 7,1 grados que dejó más de 300 muertos en México, cada vez hay menos esperanzas de encontrar a gente con vida bajo los escombros pero los rescatistas siguen pidiendo paciencia y fe.

De madrugada y tras jornadas ininterrumpidas de búsqueda en los escombros de un edificio de departamentos de Tlalpan, en el sur de la capital, los rescatistas sacaron un cadáver, constató la AFP.

El sábado, gracias a un escáner térmico, habían detectado a dos personas con vida pero era una tarea titánica llegar hasta ellas.

En el céntrico sector Roma-Condesa la esperanza se mantenía en un lo que fue un edificio de oficinas. Los especialistas esperan cámaras inflarojas que detecten personas atrapadas, al mismo tiempo que tienen fe en que se produzca un milagro y que hayan sobrevivido.

"Paciencia (…) estamos en espera de que nos llegue un equipo de cámaras inflarojas que van a poder detectar los cuerpos que puedan existir, vamos a poder ver a través de los muros", dijo el domingo de madrugada a la cadena Televisa Ulises Zárate, el coordinador tecnológico de la Cruz Roja mexicana.

"Vinimos a salvar vidas. Hay que tener fe y pensar que a lo mejor [las personas adentro] tenían algún lugar donde podían seguir recibiendo aire y así poder sobrevivir", dijo a la AFP Karin Kvitca, una rescatista israelí de 29 años.

Las autoridades no precisan cuántas personas estarían ahí atrapadas pero en un poste cuelga una lista con 46 nombres.

Cerca hay una manta con la imagen de una de las víctimas y un mensaje de esperanza: "Adrián, eres un guerrero. Tu familia, tus amigos y Darío te esperamos. Te abrazamos bien fuerte",

Los familiares se muestran por momentos desesperados, lloran, rezan ante una enorme virgen de yeso colocada atrás de una carpa donde pernoctan.

"Vamos a hacer una oración para poner en manos de nuestra virgen a todos los rescatistas y a nuestros hermanos que están ahí", dice Elisa Montesinos, catequista de 33 años. Algunos se acercan para abrazarla entre lágrimas.

En el sector Del Valle los vecinos rezaban para que rescataran con vida a un hombre mientras que en una escuela del sur, en la que murieron 19 niños y seis adultos, la Marina Armada seguía rebuscando porque había "indicios de personal", sin aclarar si con vida.

En busca de refuerzos

Muchos rescatistas abandonaban las tareas vencidos por el agotamiento y lanzaron llamados en la televisión pidiendo apoyo en determinados sectores.

El llamado surte efecto y en Roma-Condesa se organizan los turnos en la madrugada.

"Hay una fila muy grande allá. Para que no estén formados toda la noche les pedimos que vengan en la mañana", dijo a la AFP, Valentina Toledo, una coordinadora de voluntarios de 38 años.

También se pedía que los voluntarios llevaran alimentos calientes para reconfortar a los rescatistas, que se la han pasado con sándwiches y otras comidas frías.

Otra petición eran botitas protectoras para los perros rescatistas, que se han robado el corazón de los mexicanos.

Para levantar el ánimo, un grupo de mariachis llegó a Roma-Condesa, donde los voluntarios entonaron alegres "¡Viva México! Oh tierra bendita de Dios"

En el norte, el sábado concluyeron las tareas de rescate en uno de los puntos más complicados, un edificio alto de departamentos que se derrumbó pero mantenía una fachada amenazadora. Vecinos y rescatistas, entre ellos varios chilenos, entonaron el himno mexicano.

Durante la jornada se localizaron cinco cadáveres. A una de las víctimas sus familiares la despidieron con mariachis.

Muchos capitalinos despertaron el sábado angustiados por la alerta sísmica que sonó poco antes de las 08h00 (13h00 GMT) para anticipar un movimiento telúrico de 6,1 grados en el sureño Oaxaca, una réplica del terremoto de 8,2 registrado el 7 de septiembre, el más intenso en México en un siglo y que dejó 96 muertos.

El nuevo sismo dejó dos mujeres muertas en la capital por infarto mientras otra mujer y un hombre también fallecieron en Oaxaca.

Hasta la madrugada del domingo sumaban 307 muertos por el sismo de magnitud 7,1 del martes: 169 en Ciudad de México, 73 en el estado de Morelos, 45 en Puebla, 13 en Estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca, Protección Civil federal.

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