Iglesia católica valora reforma pero le preocupa que colegios cierren por insolvencia

Por UPI

El presidente del Área Educación de la Conferencia Episcopal y obispo de Temuco, monseñor Héctor Vargas Bastidas, afirmó este jueves que la reforma de la educación “es necesaria” y “una esperanza”, al tiempo que cuestionó que la calidad de la educación sólo se esté midiendo por el Simce y la PSU, y mostró su preocupación que a raíz del proyecto, colegios “tradicionales y emblemáticos” corran el riesgo de cerrar por insolvencia económica.

El obispo expresó que en estos momentos “conocemos borradores (de la reforma) y es muy difícil pronunciarse en forma taxativa”, sobre ésta, ya que el gobierno no ha enviado el proyecto al Congreso.

Dijo que la Iglesia valora que la iniciativa legal apunte a que exista más equidad en el acceso e igualdad de oportunidades para todos los jóvenes; que en el texto se recoja el derecho de los padres a la elección de un tipo de educación de acuerdo a sus convicciones éticas y/o religiosas; que se reafirme la educación como un derechos social sobre cualquier otra consideración, y también valoran, la centralidad del Proyecto Educativo y la necesaria adhesión a él de las familias a la hora de postular.

Sin perjuicio a lo anterior, el obispo Vargas expresó que tienen algunas preocupaciones, entre estas el proceso de selección.

“Éste debe garantizar el derecho de los padres a su libre elección, ser objetivo y transparente, y asegurar que en un momento del proceso, los padres deben conocer cabalmente el Proyecto Educativo en el que desea se forme sus hijos”, añadió el presidente del Área Educación de la Conferencia Episcopal, en una rueda de prensa, en la que se entregó un comunicado sobre estas reflexiones.

Expresó también que “el proyecto de ley afecta, en sus exigencias y consecuencias, prácticamente solo a la educación particular subvencionada. Nos extraña la ausencia de políticas públicas hacia la educación municipal, sobre la cual todos concuerdan en la urgencia de su rescate y fortalecimiento”.

El obispo sostuvo que “no queda claro el tratamiento de compra, comodato y convenio de los inmuebles que por magnitud y costo, requiere de una gran reflexión tranquila y responsable. En especial cuando esto involucra una gran cantidad de recursos, mientras existen necesidades esenciales para la calidad de la educación, como para el fortalecimiento de la profesión e implementación de la carreras docente”.

Otra preocupación, es la situación de colegios que “por años han prestado el valioso servicio público a la educación, algunos tradicionales y emblemáticos, que por estar en los tramos más altos, con motivo del traspaso de financiamiento compartido a gratuidad, corren el riesgo de verse en la obligación de cerrar por insolvencia económica”, agregando que con los actuales “recursos no van a dar, porque hay muchas cosas al mismo tiempo sin tener asegurados los recursos como para llevarlos a cabo, todos debemos aportar para ver cómo se hace, la idea es que la reforma salga adelante, la reforma tiene cosas muy interesantes hay cosas urgentes y es bueno que se estén implementando”.

Dijo también que confían de que “estos temas y otros puedan perfeccionarse”.

Respecto a la calidad de la educación, monseñor Vargas expresó que “para nosotros la calidad consiste en ofrecer a todos los alumnos y alumnas de una comunidad educativa un proyecto educativo y un proyecto de vida, valores, de virtudes con los cuales construir un proyecto de vida hermoso, profundo, donde su persona, sus valores, inquietudes, sus búsquedas, sus interrogantes, sus problemas, sus heridas, en la etapa de la niñez, pre infancia, la adolescencia puedan ser recogidos y abordados”.

“Nosotros -agregó- tememos que la calidad de la educación, se está manejando por los índices del Simce, por los índices de la PSU y por la adquisición de destrezas y competencias que tienen que ver con que los alumnos salgan con las herramientas necesarias para poder colaborar con el desarrollo productivo, económico, el mercado, pero ¿sus personas dónde están?; ¿quién se preocupa de los alumnos y alumnas, de lo que les pasa a ellos?, expresó el obispo Vargas.

Preguntado su opinión sobre el lucro, el religioso dijo que éste “existe como una justa recompensa a un trabajo. Hasta la señora que vende completos y sopapaillas en el barrio universitario y que es la salvación de tantos chiquillos, ella tiene su negocio, instala, vende y al final tiene una justa recompensa, por lo tanto el lucro, como concepto no es un garabato. El tema es cuando esa justa recompensa se transforma en un negociado, en un llevarse todo para la casa, y más aún con dineros públicos, eso es absolutamente inaceptable. Y lamentablemente en Chile ha sucedido”, expresó el presidente del Área Educación de la Conferencia Episcopal.

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