Seis claves para que los nervios no te pasen la cuenta en la PSU

Por Flor Guzmán

“Es un período súper estresante no sólo por la prueba (de selección universitaria, PSU), sino que implica una decisión trascendental. Es la primera vez en la vida que tienen que tomar una decisión respecto a sus vidas, ya que hasta este momento las decisiones las han manejado sus padres, como a qué colegio ir, por ejemplo. Frente a esto es obvio que mucha ansiedad y nerviosismo aparece, sobre todo los días previos a la PSU”, explica Rodrigo De La Fabián, experto en adolescencia y académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales (UDP). Le preguntamos qué se puede hacer para intentar combatir esta ansiedad y nos dio 6 claves a menos de una semana de rendir el examen.

1. La suerte está echada.
No es el fin del mundo, dice De La Fabián. “Es importante aceptar que la suerte está echada, que no se pueden cambiar mucho las cosas en una semana. Hay que soltar eso, confiar en uno mismo y tratar de no presionarse mucho”, agrega. La idea entonces es no intentar estudiar estos últimos días y alejarse lo más posible de los cuadernos. Si es que de verdad no pueden estar tranquilos sin estudiar lo mejor es repasar y enfocarse en ciertos puntos específicos que causan mayor conflicto.

2. Ojo, el rendimiento no depende sólo del conocimiento.
Muchos llegan a la PSU con la presión de que lo más importante es dominar todos los conocimientos. Esto no es así, asegura el académico. “El rendimiento no sólo depende del conocimiento, depende también de las condiciones en que se da la prueba. Hay una serie de condiciones físicas y sicológicas que pueden influir. Por eso, es importante que los chicos se preocupen de llegar en las mejores condiciones a la prueba”, remarca De La Fabián, quien asegura que es importante estar consciente de esto y cuidar no sólo el estudio, sino también el cuerpo y la mente.

3. Hacer ejercicio.
Los expertos animan a quienes vayan a rendir la PSU a hacer ejercicio o practicar alguna disciplina deportiva por la que se sientan atraídos. “Lo que claramente ayuda a mejorar mucho la ansiedad es el deporte, la actividad física en general es un clásico para ayudar a enfrentar situaciones que dejan tensión. Ayuda a manejar el estrés, la ansiedad y te ayuda a dormir. Por eso practicar algo que les guste es lo ideal”, enfatiza el académico de la UDP.

4. No quedarse mirando el techo.
Hay que intentar, sobre todo, no pensar todo el día en la PSU. “Es necesario relajarse, pero hay que ser activo en las formas de relajarse. No hay que quedarse mirando el techo esperando que el relajo caiga, porque uno puede quedar más preso de la ansiedad que del relajo”, enfatiza Rodrigo De La Fabián. Ver una película, salir a pasear, juntarse con los amigos y los videojuegos aparecen como opciones para evitar pensar todo el día en la prueba.

5. No automedicarse ni excederse en el consumo de alcohol.
“Jamás hay que automedicarse. Pero en particular ahora imagínate te tomas una pastilla que no has tomado hasta ahora y te causa un efecto averso. Las pastillas a veces pueden causaR efectos paradojales, o sea, producir todo lo contrario para lo que se supone sirve o efectos colaterales. Uno no puede experimentar a estas alturas, con la prueba tan cerca”, asegura el académico de Psicología. Él también remarca que si bien es importante salir para distraerse, es necesario estar consciente de que no es bueno abusar del alcohol. “Un peligro sería intentar aplacar la angustia en alcohol. Podría producir un efecto al revés y es como apagar el fuego con bencina, porque produce una serie de molestias en el organismo y no permite dormir bien ni descansar”, asegura.

6. La comida también influye en el rendimiento.
Desde Nutrición y Dietética de la Universidad San Sebastián aseguraron que la alimentación es un punto clave para rendir la PSU en óptimas condiciones. Como la prueba es una intensa actividad intelectual, los días previos se debe consumir cantidades adecuadas de carbohidratos complejos, los cuales están presentes en panes integrales, avena, pastas, papas y cereales integrales. Estos alimentos entregan energía en forma prolongada gracias a las reservas de glucógeno hepático. Pueden formar parte de colaciones acompañadas de lácteos y frutas, para mantener constante la entrega de energía al cerebro. Una buena hidratación también influye en una mejor concentración, aseguran.  Así, recomiendan consumir al menos un litro y medio de agua al día.

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