Ocho claves para elegir un buen jardín infantil

Por publimetro

Diversos estudios e investigaciones confirman la importancia de la educación inicial para el desarrollo de habilidades clave para los niños y niñas, pero también como un espacio de atención, cuidado y protección de la infancia. “Sin embargo, el solo hecho de que un niño asista a un centro educativo no garantiza que se esté beneficiando. La ausencia de una regulación efectiva mantiene una gran incertidumbre respecto de la calidad educativa de salas cuna y jardines infantiles”, asegura Ana María Cabello, coordinadora de Educación Inicial del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile, quien remarca que es precisamente por esto por lo que es necesario poner especial cuidado a la hora de elegir un jardín infantil. Precisamente la coordinadora de Fundación Chile entregó ocho claves que ayudan a identificar un buen establecimiento de educación inicial.

1. Se previene el maltrato infantil.

Un buen centro educativo promueve el buen trato y cuenta con estrategias para la protección y promoción de los derechos de los niños, incluyendo procedimientos claros de acción ante  situaciones de negligencia, sospecha de violencia física, psicológica o de  abuso sexual. Esto implica que deben ser visibles diversas campañas y deben existir manuales en esta materia.

2. Los niños opinan.

Implica que el equipo educativo del establecimiento periódicamente genera actividades para que los niños y niñas expresen sus sentimientos sobre el jardín infantil,  de manera que la dinámica educativa se vaya renovando y respondiendo a las inquietudes e intereses que los niños y niñas van manifestando.

3. Se establecen canales de comunicación permanente con cada familia

Se mantiene una comunicación efectiva y frecuente, utilizando diferentes medios para escuchar y entregar información a cada familia acerca de las actividades y aprendizajes de  los niños, teniendo en cuenta estados de ánimo y situaciones especiales en la casa y en el centro educativo.

4. La familia participa.

Para esto es importante que exista una política institucional que integre a la familia en actividades en el aula y, cuando esto ocurre, la educadora de párvulos proporciona retroalimentación inmediata y directa a los padres que participen.

5. Distinto tipo de actividades

Tanto las actividades variables como aquellas propias de la rutina que buscan generar hábitos se planifican y  realizan con clara intencionalidad pedagógica, cuidando el bienestar y el goce de aprender por parte de los niños y niñas, incorporando elementos del contexto socio cultural que den cuenta de la diversidad y favorezcan la inclusión de todas las familias.

6. Una infraestructura adecuada.

El establecimiento cuenta con los permisos municipales y de salud que establece la normativa vigente. Se cumplen condiciones adecuadas de construcción, iluminación, ventilación y calefacción. Además cuenta con mobiliario seguro.

7. Los espacios están organizados para el logro de aprendizajes  significativos.

Los espacios del jardín infantil o sala cuna ofrecen diversos recursos y materiales que estimulan el movimiento, la exploración, la interacción y la creatividad, lo que incluye a niños y niñas con necesidades educativas especiales.

8. Existe un procedimiento sistemático para registrar y analizar los logros de los niños y niñas.

La evaluación es un proceso permanente e integral que alimenta la planificación e implementación del programa educativo a nivel individual y grupal, esta información es proporcionada a las familias y utilizada para tomar decisiones que contribuyan al mejoramiento del proceso educativo.

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