Christian Vittori: "El sistema de educación municipal nació de tres premisas falsas"

Por Flor Guzmán

Christian Vittori, alcalde de Maipú y presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, asegura que hay que “apurar el tranco” en cuanto a materia de reforma a la educación pública se refiere. Conversamos con él respecto a cómo debe ir encaminada la desmunicipalización y advirtió que es importante no volver a cometer los errores de 1981.

¿Qué esperan los encargados de la educación municipal con el proyecto de desmunicipalicación?

Entendemos que para construir un proyecto de desmunicipalización, que es un proceso que nos va a llevar por lo menos diez años, debe haber previamente una transición, la que pasa por el fortalecimiento de los problemas estructurales que tiene hoy la educación para tener en definitiva algo que entregar cuando llegue la desmunicipalización. Para eso hay que cambiar la forma en que estamos financiando la educación. Hay colegios que están amenazados por cierre porque no tienen probablemente los requisitos que impone hoy el sistema. En consecuencia, si no somos capaces de atacar ese déficit estructural van a seguir cerrando colegios. Esperamos que en esa fase de transición el Gobierno sea capaz de ir generando una continuidad de las políticas de financiamiento en materia educacional.

¿Y por dónde habría que comenzar?

La desmunicipalización es un proceso que debe comenzar por aquellos municipios más vulnerables en las zonas más extremas para ir avanzando a otras zonas del país.

¿Qué opina de las críticas que apuntan a que la causa de la crisis de la educación pública está en la administración de recursos más que en el presupuesto?
Aquellos que señalan eso es porque desconocen cómo ha funcionado el sistema municipal desde que se hizo esta reforma. Pensemos que esta reforma, desde que se hizo el año 1981, nació de tres premisas que eran falsas. Primero, partió de la base de estructurar un sistema de financiamiento basado en la asistencia de los estudiantes, pero el año que se puso a andar esta reforma la asistencia que tenían los colegios públicos era de un 80%, o sea, se comenzó a pagar el 80% de la asistencia y los municipios tenían que pagar el 100% de la operación. Así, es un sistema que partió absolutamente desfinanciado y que no daba cuenta del financiamiento que requería la educación.

Segundo, se pensó que todos los municipios tenían una la capacidad para administrar educación y eso era una falacia porque los municipios pequeños si no tienen la capacidad de tener un director de obras o  un secretario de planificación menos iban a tener las herramientas necesarias para poder configurar una administración adecuada.

Tercero, no hubo una adecuada instalación de modelo de gestión educacional. A los municipios no se les proporcionó herramientas para poder incidir en materia de planificación curricular para la educación. En consecuencia, lo que estamos viviendo hoy, la crisis de la educación municipal, tiene que ver con cómo se concibió el sistema y por eso hemos dicho que lo que se transformó hace 24 años atrás fue un fracaso. Es cosa de mirar las cifras. El sistema claramente está dando cuenta de una baja en la matrícula, un deterioro de la infraestructura y de la pésima calidad de la educación.

¿Es necesario que se pase a un sistema de financiamiento basal y más directo?

Sin duda, por eso toma fuerza la idea de la desmunicipalización, porque  permite corregir primero las inequidades de un sistema que no ha sido inclusivo, sino segregador, y, segundos permite hacer equidad en materia territorial y buscar una forma de financiamiento que no esté basado en la asistencia media sino que esté basado en la matrícula real de los establecimientos. Y eso pasa también por vincular los planes de desarrollo municipal, vale decir, esto tiene que tener una vinculación directa entre lo que se desarrolla en educación y lo que realmente cubre en materia de matrícula. Eso va a permitir realmente consolidar un sistema que sea mucho más justo. Esto es igual que administrar el sueldo en tu casa. Si tu sueldo te alcanza para alimentarte, vestirte y recrearte, tú puedes tener una buena calidad de vida, pero si con suerte te alcanza para alimentarte mucho menos vas a poder pensar en otras cosas. En la educación pasa lo mismo. Cuando lo que te entrega a subvención con suerte te alcanza para cubrir tus necesidades básicas, ¿cómo vas a resolver el resto? Muchos municipios están endeudados en las cuentas de agua potable, del gas, con suerte les alcanza para pagarle al personal. ¿Cómo vas a pensar en mejorar la infraestructura? El sistema no da cuenta de la necesidades de la educación.

¿Hay que apurar un poco el proyecto de desmunicipalicación?

Nosotros hemos planteado que es esencial para poder emprender un proceso tan profundo generar ciertas condicione y le hemos llamado a eso transición, el preparar al sistema, pero una de esas cosas que es que es necesario mirar y discutir es la forma en que se va a transferir para no repetir lo que  se generó en la dedada del 80′, lo ideal esa no se genere una deuda histórica dos. Todos los integrantes de la comunidad educativa son importantes. Pero para esto necesitamos conversar más. Falta mucho todavía, falta trabajar las ideas, intensificar el diálogo, hay que apurar un poco el tranco, porque hay un anhelo bastante profundo de poder avanzar en esta reforma.

¿Los colegios de excelencia, los bicentenarios o los emblemáticos como el Liceo Nacional de Maipú tienen que ser la regla o la excepción en el sistema?

Creo que tiene que ser la regla. Esto demuestra que cuando hay proyectos que tienen la estructura, tienen los profesores, el financiamiento, medios pedagógicos y didácticos para poder llevar a cabo un proyecto, sus resultados son positivos. Creo que el esfuerzo que tiene que hacer el país es pensar en cómo replicar esta idea como una regla en el sistema público y no una excepción como ocurre hasta ahora. Lo que hay que mirar es cómo se ha logrado esta experiencia y poder replicarla ojalá en todos los colegios. A eso es a lo que aspiramos en Maipú: a cómo ser capaces de que esa experiencia llevarla a otros establecimientos. Hemos tenido un relativo éxito. Hoy tenemos más colegios que se parecen al Nacional y sin duda que si esto fuera una tarea del Estado y no del municipio sería más fácil probablemente lograr esa meta. Lo que hay que buscar es que este ejemplo se replique.

¿Deberían poder seleccionar los liceos emblemáticos o debería erradicarse definitivamente del sistema la selección?

Yo creo que la selección ha demostrado en el tiempo que resulta ser un sistema tremendamente segregador en los niños y jóvenes. Esto condiciona un ámbito fundamental en la sociedad chilena. Debería tender a adoptar un sistema que sea mucho más equitativo, q no te discrimine a priori de ninguna manera por tus antecedentes.

 

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