¿Estás lo suficientemente maduro para elegir tu futuro?

¿Alguna vez que te han dicho que aún eres cabro chico, inmaduro, que ya madurarás, etc., etc., etc.? Pues bien, ese discurso es más común de lo que imaginas, y casi todas las personas han pasado por ese juicio, ya sea en su adolescencia, juventud o adultez. Pero sobre todo en este período de postulaciones y matrículas a la educación superior, se suele escuchar con más fuerza

Por Andrea urrejola

“Hablar de la madurez de una persona, reviste de complejidad”, es lo primero que afirma la psicóloga clínica, Débora Fuentes, especialista en psicoterapia. Entonces de partida recurre a la definición de la palabra por la Real Academia Española. “La RAE señala tres usos para definir ‘madurez’: un cierto estado de las frutas; el juicio prudente o sensato; y la edad de un individuo que disfruta plenamente de sus capacidades y que todavía no alcanzó la ancianidad’.

“En el caso de la elección de futuro -prosigue la experta-, pareciera que se espera que al alcanzar la mayoría de edad, las personas cuenten plenamente con todas sus capacidades y, además, debería ser sensato y equilibrado para poder tomar decisiones de futuro. ¿Es realmente así? Lo cierto es que va a depender de diferentes variables para que llegado el momento se escoja qué camino se debe tomar… No es simple señalar qué es ser maduro, pues se puede tener madurez para ciertas cosas, mientras que en otras ser impulsivos o irracionales y esto estará bien, no somos blancos o negros, somos ambos en diversos escenarios; no somos seres fijos, sino dinámicos”. 

La madurez es parte del proceso evolutivo y del desarrollo que comienza en la adolescencia para terminar siendo una actitud, un estado de la mente. Ahora, si nos referimos específicamente a la madurez para escoger una carrera y ser ésta una elección de futuro con seguridad y consistencia, “habría que conocer nuestras vulnerabilidades y competencias, establecer prioridades a corto y largo plazo, claridad en nuestras preferencias, compromiso hacia el propio futuro, involucrarse en cada aspecto de la decisión, autoevaluarse e informarse sobre la carrera”, dice la psicóloga clínica. 

Y la madurez como característica de personalidad, está presente “en quien es capaz de aceptar críticas y busca mejorar, distingue entre razón y emoción, es independiente, es capaz de actuar, pensar, decidir por sí misma, y acepta las consecuencia de sus decisiones”, añade la especialista, junto con resaltar que “todas estas consideraciones parecen ser primordiales a la hora de elegir un camino u otro, pero también es necesario saber que la vida puede ser corta en tiempo, pero larga en sucesos y podemos escoger en diferentes momentos diversos caminos. Este sólo es el comienzo, lo demás está por venir…”.

“La madurez es propia de cada individuo”

Nirma Campos, también psicóloga clínica, opina: “sin duda que el concepto de ‘maduro’ e ‘inmaduro’ es muy utilizado en nuestra sociedad, principalmente cuando se trata de clasificar el comportamiento de alguien; que en su mayoría se refiere a niños o jóvenes. Es un concepto que se relaciona con nuestro proceso de desarrollo, que nos lleva la vida y se relaciona además con nuestros pensamientos y conductas y, por sobre todo, es propio de cada individuo: no hay generalizaciones”.

De acuerdo con Nirma Campos, se pone a prueba nuestro “nivel de madurez” en cierto tipo de decisiones. Y precisamente hoy, tú que estás decidiendo si entrar o no este año a la educación superior, si matricularte en determinada universidad o carrera, etc., estás poniendo full a prueba ese nivel “y tu capacidad para relacionarte de buena manera con tu entorno, tu nivel de control, tu tolerancia a la frustración, cómo aceptas las críticas, cómo reaccionas ante el estrés, como escuchas a los otros”.

“Esas características que dan cuenta de nuestro nivel de madurez, son de suma importancia al momento de enfrentar todo el proceso que implica salir de 4º medio y tener que decidir qué vamos a hacer. Entonces surgen interrogantes, como por ejemplo, qué hacer si no nos fue como esperábamos en la PSU?, ¿estudio lo que sea?, ¿luego me cambio?, ¿me servirá esta carrera para obtener pronto trabajo aunque no me guste?, ¿estudio esto porque así mi familia lo desea?, ¿estudio pronto para no quedar detrás de mis compañeros de colegio?, es en este tipo de cuestionamientos donde debes poner a prueba tus habilidades y por sobre todo reconocer tus características”, aconseja Campos.


Entonces… ¿cómo puedes saber si estás listo para tomar esa decisión importante? La especialista indica que “lo primero es comprender que te puedes equivocar; sobre todo sentir y saber si te motiva la carrera que elijes… No debes conocerla del todo, pero… ¿te has informado lo suficiente?, ¿sabes dé que se trata?, ¿te gusta, te motiva?, ¿te ves a futuro trabajando en eso?”

Agrega: “Si bien el proceso de madurez trasciende a un periodo cronológico (nos lleva la vida), al menos requieres tener en claro que así como la decisión que tomas es importante, necesitas darte el tiempo para ello. Reitero, no se trata de una carrera donde debes llegar a cierta edad como una meta, es algo que vas a vivenciar; por lo tanto, debes estar lo mejor convencido posible”. “Dicho sea de paso, la fruta, también madura…”, concluye Nirma.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo