Hasta tres veces más puede costar una carrera dependiendo de la universidad

Por Flor Guzmán

Este año el arancel más alto de una casa de estudios se observa en la Universidad del Desarrollo, el que alcanza $4.613.529. Esta institución parte del grupo de cuatro que tienen aranceles sobre los cuatro millones, dentro del cual también están la Universidad Adolfo Ibáñez con  $4.533.429, la Universidad Católica con $4.134.393 y la Universidad de Los Andes con $4.025.448.

Luego vienen seis casas de estudio cuyo arancel real en promedio supera los 3 millones: la Universidad de Chile ($3.443.468), la U. Finis Terrae ($3.425.354), la UDP ($3.406.935), la U. Mayor ($3.352.066) y la U. San Sebastián ($3.249.598). En tanto, 31 instituciones figuran con un arancel que varía entre los $2.000.000 y los $2.999.000.

Diez universidades conforman el grupo con los aranceles más bajos: aquellos que no llegan a $1.999.999. Precisamente la institución con el menor arancel es la U. de Los Lagos con $1.511.027, en la que el arancel de referencia cubre el 80,6% del de referencia. En cambio en la más cara el arancel de referencia alcanza sólo a cubrir el 52,8%. Cabe mencionar que entre la universidad con el arancel más alto y la con el más bajo la diferencia es de un 203%.

Al observar por carreras también se ven diferencias, las que pueden incluso llegar a tres veces el arancel de una casa de estudio respecto de otra. Es el caso de Ingenieria Comercial, por ejemplo, cuyo arancel en la Universidad Arturo Prat vale $1.800.000 aproximadamente, mientras que en la UDD alcanza alrededor de $5.500.000.

Otro caso es Derecho, donde la diferencia entre el plantel en que sale más caro y en el que sale más barato es de $3.127.000.

Raúl Figueroa, director ejecutivo de Acción Educar, asegura que la diferencia de aranceles radica en que cada casa de estudios tiene la libertad de fijar sus aranceles. “Cada universidad define su arancel real en función de sus propios proyectos y de lo que necesita para financiarlos”, explica Figueroa, quien agrega que intentar ponerle un “techo” a los aranceles implica limitar la diversidad del sistema, porque está “obstaculizando” la diversidad de proyectos educativos que cada institución quiere llevar a cabo.

Desde Educación 2020 advierten, en cambio, de un mercado que aseguran está muy desregulado. “No hay ningún control efectivo respecto a que se esté impartiendo educación de calidad independiente del precio”, remarca Diego Vela, director de Educación 2020.

Revisa aquí la diferencia entre el arancel real y el de referencia en cada universidad

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