Sólo un 41,4% de los egresados de colegios municipales ingresa a la educación superior de forma inmediata

Distintas iniciativas buscan generar igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior. Si en el caso de la educación particular pagada un 77% accede de forma inmediata a una institución de educación superior, la cifra en los establecimientos municpales la cifra representa sólo un 41,4%.

Por ANDREA FUENTES

De acuerdo al último Informe de Acceso a la Educación Superior en Chile, elaborado por el Servicio de Información de Educación Superior (Sies) del Ministerio de Educación, de los 238.718 estudiantes egresados de enseñanza media el 2013 sólo un 49,5 por ciento de ellos logró ingresar a la educación superior.

En este escenario, son los establecimientos municipales quienes poseen el menor porcentaje de acceso. Si de los egresados de la educación particular pagada un 77% accede de forma inmediata a una institución de educación superior, en el caso de los estudiantes de establecimientos municipales esa cifra sólo alcanza a un 41,4 por ciento.

Si bien desde el año 2011 al 2013 se produjo un aumento de casi seis puntos porcentuales en términos de cobertura de los estudiantes que acceden a la educación superior, situación que también se ve en el caso de alumnos que provienen de establecimientos particular subvencionados, que pasan de 46,8% a un 50,4%, todavía resulta necesario generar iniciativas que busquen nivelar y otorgar igualdad de oportunidades. El Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (Pace) del Mineduc es uno de ellos.

El talento no discrimina

Se trata de la tercera medida comprometida por la Presidenta en sus primeros 100 días de Gobierno para restituir el derecho a la educación superior de los estudiantes más vulnerables del país. La iniciativa, que partió el 2011 como un programa piloto con un presupuesto de mil 190 millones de pesos, este año elevó su presupuesto a 6 mil millones, aumentando su cobertura de 69 a 339 establecimientos.  

El objetivo que los estudiantes de sectores más desfavorecidos puedan optar a un sistema de acceso especial para el ingreso a la educación superior. Un programa que prioriza los resultados obtenidos durante la educación media, por sobre otras variables. En ese sentido, el factor que más pesa es el acompañamiento de los estudiantes durante la educación media.

La idea es detectar vocaciones, reforzar conocimientos, fortalecer aptitudes y generar en los estudiantes las herramientas socioemocionales que les permitan acceder y permanecer en la enseñanza superior.

Según explica Jaumet Bachs, coordinador nacional del programa que este año trabajará en colaboración con 29 instituciones de educación superior, la diferencia respecto a otras iniciativas, como el propedéutico, es que todos los estudiantes pueden acceder a las actividades del programa, sin distinción de rendimiento académico. Sólo al final de cuarto medio se determina quiénes tienen un cupo a la educación superior ¿Cuáles son los requisitos? Egresar de la educación media con 710 puntos ranking o en el 15% de mejor rendimiento de su establecimiento, aprobar satisfactoriamente las actividades de preparación del Pace durante la educación media y rendir la PSU (aunque no se considera puntaje). Esto porque la idea del programa no es sólo que los estudiantes ingresen y que estudien de manera gratuita. También que no deserten, por lo que la iniciativa contempla una nivelación académica, además de un acompañamiento psicosocial que asegure que egresen de la institución a la que accedan.

”Los talentos están distribuidos en todos los sectores de la población. Esta iniciativa nos permite identificar a los alumnos talentosos en los establecimientos más vulnerables de Chile, ofreciéndoles una vía de acceso garantizado a la educación superior y acompañándolos durante los primeros años para que permanezcan en el sistema”, dice Jaumet.

El representante del Mineduc señala que cuando los estudiantes y sus familias ven que hay nuevas oportunidades académicas, cambian su disposición al aprendizajes. “Hoy no todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades, por lo que estamos perdiendo talentos. Con este programa buscamos generar mayor equidad y calidad en la educación superior, identificando a los alumnos con alto rendimiento académico en los colegios y liceos, de manera que aporten a las instituciones de educación superior diversidad social y un alto potencial académico”.  

Actualmente Pace trabaja con 56 mil estudiantes de educación media, quienes participan en las acciones de preparación y acompañamiento que desarrollan 27 universidades y 2 centros de formación técnica e institutos profesionales. La primera generación de estudiantes de los establecimientos Pace que comenzaron el año 2014 tendrá mil 142 cupos garantizados en la educación superior, en marzo 2016; mientras que la segunda generación, que hoy está en tercero medio, tendrá cuatro mil 642 cupos garantizados el 2017.

La posibilidad de elegir

Bárbara Soto es periodista. Sin embargo, la ganadora del premio Mujer Impacta 2015 siempre tuvo interés por el tema educacional. Participó del programa Enseña Chile durante dos años y, luego de conocer la realidad y necesidades de los colegios más vulnerables del país, decidió aportar soluciones. Así nació “Yo Elijo”, el primer after school de Chile. El objetivo es muy claro. Que todos los estudiantes, independiente de su origen, tengan la posibilidad de elegir su futuro.

“Nosotros creemos que, lamentablemente, en Chile la gente no tiene la posibilidad de elegir lo que hace. Y eso es porque tu cuna decide tu futuro. Pareciera que uno está predeterminado. Entonces ‘Yo Elijo’ nace con la idea de dar esa oprotunidad”, dice Soto.

Según explica el programa, que nació el año 2011 como un preuniversitario social, tuvo un giro cuando se dio cuenta que no sólo bastaba con asegurar el ingreso a la universidad, tarea que hasta ahora cumplen en un 100%. También es necesario asegurar la permanencia de los estudiantes en la educación superior. “Fue ahí cuando decidimos tomarlos desde tercero medio, no sólo para prepararlos para entrar, sino para permanecer. Hoy ellos no sólo obtienen becas que cubren por completo sus carreras. Hoy ellos están firmes porque nosotros los apoyamos durante toda la carrera. Nuestro trabajo comienza desde el primer día de 3º medio hasta el último día de la universidad”.

Si bien, hasta ahora no ha egresado ninguna generación, ya que esta modalidad de acompañamiento comenzó sólo el año 2013, hasta ahora no han tenido ningún caso de deserción.

El programa, que actualmente trabaja sólo con colegios municipales, y en sectores vulnerables, tiene 150 niños y un equipo de 52 profesionales. “Nosotros no sólo nos preocupamos de la PSU. Tenemos escuelas de talento, una escuela de rock, de rugby, etc. La idea es que los niños se desarrollen de manera transversal y tengan la posibilidad de elegir. Y creo que ahí está la clave. En que tengan la posibilidad de optar a otras cosas. Además les damos mucha importancia al afecto y a que ellos sepan que siempre pueden contar con nosotros. Y cuando digo siempre, me refiero a que si en la universidad necesitan un profesor de química para la tarde, porque al otro día tienen prueba, nosotros lo gestionamos inmediatamente y lo tienen. Entonces no sólo se trata de tener una formación académica sólida, que la tenemos; también de formar valores y carácter”.

Desde las universidades

Quienes también se han preocupado de velar por la equidad en el ingreso a la educación superior son algunas casas de estudios, que han instaurado diferentes sistemas para abordar el problema. Una de ellas es la Universidad de Chile, que a través de su Sistema de Ingreso Prioritario de Equidad Educativa (Sipee) busca que cientos de jóvenes de liceos municipales de todo el país logre ingresar a la Casa de Bello través de una vía alternativa.

El objetivo de Sipee es que estudiantes vulnerables con destacado rendimiento académico, que no alcanzan el puntaje necesario para ingresar a la carrera que quieren, logren entrar a una de las instituciones de educación superior más destacadas del país por una vía alternativa. Entre los requisitos para postular se incluye el ponderar más de 600 o 650 puntos en la PSU, dependiendo de la carrera a la que se desee ingresar, optar en primera preferencia a la Universidad de Chile, cursar el cuarto medio durante el 2015, haber cursado toda la enseñanza media en liceos municipales y tener un promedio de notas de primero a tercero medio igual o superior de 5.5.

Son 450 cupos que permiten ingresar con puntajes inferiores a los que se exijen en el proceso de admisión regular. Al respecto, la directora de Pregrado de la Universidad de Chile, Leonor Armanet, explica que Sipee representa el compromiso por la equidad e inclusión que siempre ha tenido la universidad. Y, por lo mismo, la institución realiza un trabajo que permite que los estudiantes no deserten en una institución con altos estándares de exigencia. “En su proceso formativo se deben disponer de ciertos mecanismos de apoyo, y en eso también somos coherentes con nuestro modelo educativo, donde el estudiante ingresa a un proceso integral de formación”.

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