De vacas

  • Cocinero en trance. Twitter: @Psyfat

Algunos de quienes salieron a celebrar el Año Nuevo a las playas ya no volvieron, el inicio de la temporada estival deja a un buen porcentaje de chilenos en los centros de veraneo. La fortuna de quienes comienzan su descanso se contrapone con la desdicha de quienes en Valparaíso sufrieron del ataque del fuego perdiendo sus hogares, afortunadamente sin víctimas fatales.

Impresionante fue la imagen de cientos de veraneantes con sus quitasoles y sobre ellos una nube dantesca proveniente de lo más al sur de la ciudad puerto. Para haber sido el primer lunes del año la semana partió bastante mal, con el dolor de muchos. Pero esperemos que el incidente sólo haya sido un error en las expectativas de diversión y descanso del verano.

Es momento de disfrutar la geografía del país, son tan variados los paisajes como regiones tenemos, es tan diferente el norte al sur que uno nunca terminas de conocer el recorrido completo, así como el viaje va desde el desierto a los fiordos, la gastronomía lo hace desde el cabrito al cangrejo austral, partiendo en la quínoa y terminando en el chapalele.

Cada quien con su destino, cada quien con su presupuesto y energía, eso permite que el Chile entero sea recorrido por quienes gustan de viajar y descubrir, en una semántica coherente.

Hay una sanguchería que desde hace pocos meses se coloca la camiseta de viajante y ofrece una carta de casi una veintena de preparaciones que recorren el territorio de manera longitudinal dentro de sus ollas.

Capicúa a mis ojos es como un folleto turístico de sabores, ahí se habla de sierra ahumada y de centolla, hay vidriola, lengua de vaca y mechada de cabrito, suena el cochayuyo y los porotos frutilla. Es una batería interminable de matices que van dentro de un pan, como el amasado, la marraqueta, la tortilla de rescoldo, algunos son italianos como el toscano y la ciabatta, pero también sorprenden con las sopaipillas y churrascos.

Son tan diversas las preparaciones que hay mucho por descubrir y experimentar, yo he pasado dos veces y me fui feliz siempre con un sánguche y una cerveza, punto que quizá deberían explotar más, incorporando cervezas artesanales nacionales que vayan de la mano de la propuesta sanguchera.

Si anda buscando un lomito italiano, éste, definitivamente, no es el lugar, para eso hay un sinfín de otros oferentes que no lo van a decepcionar. Si lo que realmente espera es probar una propuesta de cómo alguien interpreta nuestra larga y angosta faja de tierra, haga su reserva y siéntese cómodamente a compartir un pedazo de nuestro patrimonio.

Coordenadas: Capicúa, Av. Manuel Montt 748, Providencia. Telefono +56923270556.

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