Portabilidad, democratizar las telecomunicaciones

  • Ministro de Transportes y Telecomunicaciones

Hace cinco años el país dio un paso fundamental hacia la defensa de los derechos de los consumidores y a la democratización de los servicios de telecomunicaciones. En diciembre de 2011 se inició la portabilidad numérica que buscaba eliminar las restricciones territoriales y las trabas comerciales que evitaban que cualquier ciudadano fuera dueño de su número telefónico. Ese era el primero de una serie de cambios que buscaba una flexibilización integral del mercado de las telecomunicaciones.

Antes de la portabilidad, el simple hecho de perder el número de celular, provocaba que miles de personas evitaran cambiarse de compañía, más allá de si la evaluación que realizaran del servicio contratado era positiva o negativa. Esto generaba una especie de amarre tácito que no estaba acorde a las posibilidades que ofrece la tecnología actual y que hacía menos competitiva esta industria. En el caso de las personas con teléfonos fijos, al momento de cambiarse de región, perdían también su número, lo que imponía una incomodidad innecesaria para aquellas familias que se cambiaban de residencia dentro del territorio nacional.

Ese largo camino culminó el pasado 5 de septiembre, con la Portabilidad Numérica Completa. Hoy, el número de teléfono pertenece al cliente, sin importar qué servicio o empresa contrata, o dónde reside. Ahora un usuario puede mantener su número incluso si se cambia de un servicio de red fija a celular, o viceversa. En apenas unos pocos meses, esta modalidad ya ha sido utilizada por 7 mil usuarios.

Las cifras son contundentes a la hora de evaluar el sistema. Si en 2012 fueron 810 mil las portaciones, en 2016 fueron 3 millones 350 mil. Por lo tanto, el crecimiento entre el primer y el quinto año desde la puesta en marcha de la iniciativa, representó un aumento de más de un 400%, completando cerca de 8 millones 700 mil traspasos en total. Es decir, fueron millones las personas que aprovecharon el beneficio en todo el quinquenio.

La simple opción de elegir a una empresa, y cambiarse sin obstáculos de ella en caso de disconformidad, se tradujo en un mercado más competitivo. La portabilidad ha permitido que varias compañías nuevas puedan insertarse y crecer en esta industria. Hoy las operadoras están forzadas a ofrecer mejores planes y precios más convenientes para mantener la fidelidad de los consumidores. La decisión final, está en manos de los ciudadanos.

El aprendizaje más claro que nos ha dejado la portabilidad es que las políticas públicas pueden (y deben) tener un impacto real en la comunidad y el mercado. El modelo se encuentra totalmente consolidado y nadie podría cuestionar la relevancia que ha tenido en el último período y que es el reflejo de una de las premisas a las que debe apostar el Estado. Con mejor regulación y mayores opciones para los usuarios, generamos un sistema más competitivo, dinámico y finalmente, que acerca la tecnología a más personas, utilizando de la mejor manera una de sus principales fortalezas: la eliminación de barreras geográficas y socioeconómicas en favor de avanzar hacia el bien común.

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