Cuando la adversidad es el motor para superarse

Por Rodrigo Tupper
  • Gerente general de Fundación Portas

Una vez más nuestro país se ha visto enfrentado a una acción devastadora de la naturaleza como han sido los incendios forestales. Sin embargo, lo más increíble y bonito a la vez, es que de alguna forma estas tragedias sacan lo mejor de todos nosotros. La solidaridad que ha nacido de parte de niños, adultos, jóvenes estudiantes y empresarios para ir en socorro de nuestros compatriotas que están sufriendo, es una muestra que somos un pueblo resiliente, siempre hemos sido capaces de salir adelante ante cualquier crisis.

Este espíritu de superación que cada uno de nosotros poseemos por el solo hecho de ser chilenos, lo demostramos en todo ámbito de cosas y no solamente cuando nos ha tocado vivir desastres naturales.

No importa la edad, el sexo o la religión, todos los chilenos y chilenas tenemos una historia de superación, a cada uno le ha tocado ser, alguna vez en su vida, un héroe o una heroína. Tenemos héroes y heroínas en todo el país que han salido adelante a pesar que la vida le ha puesto grandes pruebas, ya sean sociales, económicas o físicas.

Esta vez me quiero enfocar en esos jóvenes héroes y heroínas, que a pesar de tener todo en contra para lograr ser el primer profesional de su familia, consiguen titularse. Son jóvenes que provienen de contextos de pobreza y que estudian en la educación superior y que, muchas veces, para sostenerse a ellos y sus familias deben trabajar y estudiar.

El Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) hace algunos años hizo un estudio sobre jóvenes que trabajaban y estudiaban. Éste demostró que un tercio de los estudiantes, que correspondía a alrededor de 340.000 jóvenes pertenecientes a la educación superior, optó por compatibilizar dos actividades: trabajar y estudiar.

Las razones del porqué tenían que trabajar fueron tres: algunos necesitaban dinero extra para cubrir gastos personales, otros para pagar el arancel de la carrera y ayudar en los gastos del hogar. El 60% de estos jóvenes además provenían de los estratos C3 y D.

En este mes, mientras la mayoría de los jóvenes estudiantes chilenos están de vacaciones, hay un gran número que trabaja. Son héroes y heroínas que, con sacrificio, pero también con alegría, están apostando a un futuro mejor para ellos y su entorno. Tienen la capacidad de ser resilientes y ven el sacrificio de hoy como el éxito seguro del mañana.

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