Las lecciones de Isabel

Por Hugo Tagle
  • Capellán UC    Twitter: @hugotagle

Isabel Pantoja usó tres veces la palabra "respeto" en su presentación. Y las tres veces lo hizo, a su vez, con respeto. Sin rabias, gritos ni amenazas. Quizás, de lo mejor que ha ocurrido en el Festival de Viña. Tres peticiones básicas que nos sirven a todos. Primero, prestar atención, valorar, a quien tengo frente mío. Saber escuchar. Dignificar al otro, no importa lo que piense. Apreciar lo que hace y buscar lo bueno de lo que dice, aunque no me guste. Lo segundo, pidió referirse bien a otras personas. No descalificar o prejuzgar. El otro siempre tiene algo que enseñarme, aunque no me guste. Por último, si no me sirve, será un ejercicio en la paciencia, cosa que siempre es buena.

Por último pidió respeto a su música, su oficio. No tenemos derecho a "ningunear", a subestimar lo que otros hacen. Todo trabajo honesto es valioso, por modesto que sea.

Los chilenos nos estamos tratando cada vez peor.

Las descalificaciones, los insultos, están a la orden del día. La coprolalia, esa "tendencia patológica a proferir obscenidades", como la define el diccionario, se ha vuelto hábito y señal en nuestro diario vivir. El lenguaje crea realidad. No es inocuo el cómo hablemos ni las palabras que ocupemos. Los garabatos sí hacen daño. Y en el humor, tanto más. Podemos reírnos sin sarcasmos ni obscenidades. Podemos y debemos dignificar a quien tenemos delante.

Se cuenta que Sócrates, respetuoso de todos, dio una gran lección a un amigo, quien se acercó para comentarle un chisme sobre otro. Espera un minuto -replicó Sócrates-, antes de decirme nada quisiera saber ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso. Ahora permíteme aplicar un segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo? No, por el contrario. Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Y queda un tercer filtro: el de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? No, la verdad que no. Bien, concluyó Sócrates. Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?

Tres son los principios, tres son las virtudes y también son tres los filtros ¡Cuántos problemas nos evitaríamos si todos pusiésemos en práctica estos tres filtros! Y es que si lo que vas a decir no es ni cierto ni bueno ni útil es mejor quedarse callado.

El próximo miércoles los cristianos comenzamos la cuaresma. Una buena oportunidad para renovarse en el propósito de tratar bien a los demás. Que cada vez que alguien se encuentre con usted, salga fortalecido, animado, dignificado. Deje una buena estela tras suyo. Será más feliz.

Y para quienes comienzan las clases, sáquenle provecho a cada hoja, a cada imagen, a cada lección o tarea. Que aumente el apetito por aprender. En ello escribimos nuestro futuro y forjamos nuestra historia ¡Buen inicio de semestre!

 

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