Primero, ¡soy mujer!

Por Andrea Zondek
  • Presidenta Fundación Tacal

Esta semana conmemoramos un día más de la mujer. Otro año con discursos, celebraciones. Recibimos regalos en el trabajo, nos reconocen en forma especial, pero no dejo de pensar si el 8 de marzo reivindica a todas las mujeres, sin discriminación alguna. Pareciera que no, de los más de 2 millones 600 mil personas con discapacidad, el 60% son mujeres y ellas aún no tienen voz.

¿Hay algún cambio en la realidad que viven las mujeres con discapacidad? ¿La forma en que son tratadas? ¿Es lo mismo ser mujer y vivir con discapacidad o sin discapacidad?

La semana pasada en este mismo medio, hablé de ponerse en el lugar del otro. Me preguntaba si vivir con o sin discapacidad en este país, es lo mismo. La discriminación y la exclusión se vive a diario. Pero si eres mujer y además se tiene discapacidad ¿qué vivencias puedes tener?

Para conocer y poder responder a estas interrogantes me reuní con varias mujeres con discapacidad y sostuvimos un diálogo muy interesante. Aprendí cómo lo viven ellas. Aprendí del valor que entregan día a día a la sociedad. Pero también vi la pena en sus ojos. Lo que más reiteraban era que frecuentemente las miraban como sujetos de lástima, muchas de ellas manifestaban que no sentían que las miraran como personas, sino que sólo veían su silla de ruedas, su prótesis o su ceguera. Sentían mucha impotencia.

Tienen la certeza que son personas que pueden aportar muchísimo a nuestro país, pero sienten que no les damos la oportunidad de demostrar las tremendas mujeres que son.

Hablábamos, por ejemplo, de la entereza que se tiene si se vive con una paraplejia y, embarazarse. Estar los nueve meses en una silla para parir a su hijo. A pesar del valor y de criar a sus hijos, de tener todas las responsabilidades de cualquier madre y jefa de hogar, más de alguna vez le preguntaron ¿te la puedes? ¿pensaste en entregar a los niños en adopción? ¿podrás criar a tus hijos sola?

Lo más importante de ser mujer y vivir con una discapacidad, es que primero son mujeres y después cualquier otra condición.

El sueño de la mayoría es cerrar sus ojos, abrirlos y vivir en una sociedad que las respete en su derecho de ser mujer, madre y persona con discapacidad. Lo anterior, sólo las enriquece. Sólo basta que la sociedad chilena mire a la persona y no a la discapacidad. Mire a la mujer y no al estigma.

¿Podemos construir esa sociedad? ¿Te sumas?

*Fundación Tacal imparte cursos gratuitos para personas mayores de 18 años con discapacidad. www.fundaciontacal.cl; F: 2 232 10 700; Adolfo Ibáñez 469, Independencia.

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