El reemplazo de las religiones

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza

Si el apocalipsis viene, en forma de señal de canal de noticias, con Trump y Putin peleándose y Norcorea amenazando, la gente esta mentalmente más sola que nunca. Y ese escenario, en torno a algún video en vivo (ya hablar de tele queda atrás) en algún celular, sospecho, será con pánico y locura en la calle. Y más de algún loco, desesperado, sin poder aferrarse a nada, hará algún acto espectacular. Y el mundo no se acabará. Sólo será otra previa al bloque de deportes.

Pienso eso cuando veo cómo la gente está realmente embobada frente a sus computadoras y la lectura de sus gustos por redes sociales, que le da más y más de su gusto. Cómo prenden las “radios segmentadas” y los discursos se parecen a ellos. De alguna manera, quienes han reemplazado a la religión, son periodistas.

En una sociedad donde ya no hay fe en nada, el periodismo entrega una luz. O por lo menos pasa colado con sus mensajes casi sin cuestionamiento.

Porque no existe la crítica de medios, ya que a) los periodistas ganan muy poco y hay muy pocos lugares donde trabajar, y b) está reducida a ambientes universitarios.

En esa lógica, dudar se ha vuelto casi una disciplina transgresora. Discrepar de tus amigos, es un sacrilegio. Atrévete a decir algo en que no estés de acuerdo con tu burbuja de filtro y vas a ver gente que en 12 meses va a estar trabajando justo con las ideas que se contrariaban. Yo he visto cosas impresionantes en mi timeline. Personas que no sólo se traicionan, más bien, develan de su debilidad.

Cuando sucede eso, explota el segundo sacerdocio: la autoayuda. Los libros de autoayuda y la cultura derivada de ésta, que sólo explota el individualismo para decirte “hey, tú, amigo, tú puedes producir más si lo soportas”, en vez de invitarte a salir del hoyo, te mete en él para encontrar una supuesta lógica de nirvana que no tiene demasiado sentido. En vez de disfrutar de lo que hay alrededor tuyo, que tiene a) árboles, b) personas agradables (si las buscas, ya que las hay siempre), y c) caminatas y aire, te invita a ir mas allá para encontrar la paz con tal de recolectar el dinero que en el “más acá” suponemos debería encontrar un efecto inmediato.

Dudo de todo, dudo porque es mejor y más rico. Dudo, porque no creo en que me tengan que venir a solucionar las cosas desde otro lado si yo puedo tomar acción con mis propios actos pensando en no dañar a los otros. Dudo, porque dudar es respetarse a uno mismo. Dudo, porque dejaron de hacerlo para hacerte sentir cosas. Dudo, porque ya no se duda, para estar de acuerdo y no quedarse solo. Dudo para quedarme solo y descubrir a quién amar. Porque amar no puede ser un simulacro grupal. Dudo al final, porque no creo en ninguna empresa, en ningún emprendimiento, más que el de ser mejor persona. Y si ciertamente me pueden ayudar otros, todo bien, pero no puede ser que otros te saquen a eso, cuando puedes tú, y tus decisiones, lecturas y búsquedas proveerte una salida a la trampa que está en tu cabeza. Como religión y un diario.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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