Más y mejores trabajos

Por Hugo Tagle
  • Twitter: @hugotagle

El 1° de mayo celebramos el Día del Trabajo. Nos debe doler y preocupar cada vez que la cesantía aumenta. Al revés, nos debe alegrar el que se creen más y mejores fuentes de trabajo. El trabajo no es algo accesorio a la vida humana. Es de su esencia.

No podríamos vivir sin trabajar. Incluso aquellos que les gustaría llevar una vida de ocio perenne, se terminarían aburriendo. Vivirían menos. No serían felices. El punto es que las fuentes de trabajo sean estimulantes, dignas, nos ayuden a ser mejores personas.

Desde la perspectiva cristiana, el trabajo es una prolongación de la obra del Dios Creador.

“El hombre, creado a imagen de Dios, mediante su trabajo participa en la obra del Creador, y según la medida de sus propias posibilidades, continúa desarrollándola y la completa, avanzando cada vez más en el descubrimiento de los recursos y de los valores encerrados en todo lo creado”, dice el catecismo católico. Este es, en palabras de Juan Pablo II, "el Evangelio del Trabajo, ya que el trabajo humano se abre a la posibilidad de participar en la obra de la Creación".

Pero ¿somos felices en nuestro empleo? ¿hacemos felices a otros a través de él? No hay trabajo honesto indigno. Más que esperar que el trabajo me haga feliz, la idea es descubrir la felicidad en él. Por muy árido y aburrido que sea, es un desafío el darle sentido, dignidad, hacer de él fuente de alegría y desarrollo. El trabajo nos acerca a otras personas. Es raro el trabajo completamente solo. El compartir con otras personas es ya un valor importantísimo. Aprovechémoslo.

El papa Francisco nos dice que "la persona es la medida de la dignidad del trabajo”. Y subraya: “El hombre debe trabajar por respeto al prójimo, especialmente por respeto a la propia familia, pero también a la sociedad a la que pertenece, a la nación de la que es hijo o hija, a la entera familia humana de la que es miembro, ya que es heredero del trabajo de generaciones y al mismo tiempo coartífice del futuro de aquellos que vendrán después de él".

Que no haya nadie que, pudiendo trabajar, no lo haga. Los mejores esfuerzos deben colocarse en crear más y mejores fuentes de trabajo. Ojalá Chile llegue a un punto en que el problema sea la escasez de mano de obra. Aquí, nadie sobra. Y trabajo no falta. Decir "no hay trabajo" es una falacia. Basta cruzar la puerta de la casa para darse cuenta de las miles de cosas que faltan por hacer. Falta, sí, creatividad, voluntad, buenas políticas de incentivo del trabajo, lo que es distinto.

Siguen estando vigentes las palabras del Padre Hurtado: "El trabajo es un esfuerzo personal, pues, por él, el hombre da lo mejor que tiene: su propia actividad, que vale más que su dinero".

Mejoremos las relaciones laborales. El trabajo no es un insumo más. Un costo. Todo trabajador debe ser considerado un socio dentro de su lugar de trabajo. Si se llega a tomar conciencia de que el otro es un aporte, tanto mejor le irá a la totalidad de la empresa.

¡Feliz Día del Trabajo!

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