Venezuela y el nuevo mapa político latinoamericano

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

Caracas, por boca de su canciller Delcy Rodríguez, notificó su retiro de la Organización Estados Americanos (OEA). La medida fue precipitada por la convocatoria a una reunión especial de cancilleres para debatir la compleja situación política del país. El presidente Nicolás Maduro había advertido que abandonaría el organismo de concretarse la reunión. Será un proceso que, como con otras instancias internacionales, tomará tiempo llevar a cabo. En este caso consumar el proceso de retiro tardará 24 meses.

La canciller calificó a la organización como “una coalición intervencionista” liderada por Estados Unidos. Para subrayar el carácter definitivo de la medida señaló que “la OEA persistió en acciones injerencistas contra la soberanía de nuestra Patria… nuestra doctrina histórica está enmarcada en la Diplomacia Bolivariana de Paz que nada tiene que ver con la OEA”. Rodríguez agregó: "La historia se encargará de juzgar de forma implacable, no tenemos duda, y condenará con fuerza a los cipayos genuflexos que hoy sirven a los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica".

Chile, Argentina, Barbados, Bahamas, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Honduras, Guyana, Jamaica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Uruguay votaron a favor de la resolución que precipitó la decisión venezolana.

El cambio del panorama político en América Latina es drástico.

Apenas hace una década los países de la corriente bolivariana postulaban excluir a Estados Unidos de los debates hemisféricos. Con ese propósito se empeñaban en fortalecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en detrimento de la OEA. En el ámbito sudamericano privilegiaban la Unasur.

Venezuela atraviesa por un período de asfixia económica debido a la baja del precio del petróleo. A ello se suma que el país cuenta con mínimas reservas en divisas, en tanto debe servir una deuda externa que alcanza a los 170 mil millones de dólares. Ello limita en forma drástica la importación de alimentos y medicinas lo que causa una severa escasez.

El desquiciamiento económico es reflejado por los valores del dólar. La tasa de cambio oficial es de diez bolívares por dólar para la importación de productos de primera necesidad. En el mercado negro la moneda estadounidense alcanza los cuatro mil bolívares. Un paraíso para los especuladores.

En el ámbito político la oposición busca deponer al gobierno. Para ello ha convocado a sucesivas olas de movilizaciones. En el último mes las confrontaciones callejeras han dejado una treintena de muertos.

La violencia delincuencial alcanza una de las mayores cotas mundiales con más de 28 mil homicidios el 2016, en un país con 31 millones de habitantes.

Con todo, es improbable que los opositores logren el ansiado cambio de régimen en el corto plazo. Hasta el momento no han logrado una paralización efectiva del país. Los militares son los únicos que pueden alterar la balanza de poder. De momento no hay indicaciones que contemplen una intervención.

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