Trabajo para [email protected] [email protected]

Por Lily Pérez
  • Senadora de Amplitud

Ayer se conmemoró un nuevo día del trabajador. Un día simbólico que tiene por fin reivindicar los derechos esenciales de cada trabajador y la lucha que hace más de 100 años dieron para conseguir aspectos tan básicos como la jornada laboral de 8 horas y luego dieron con el derecho a silla y más presentemente con un postnatal extendido por seis meses.

Pero cuando hablo de trabajo, no me refiero a lo que el Gobierno “erróneamente” contabiliza. No a los informales, ambulantes o ilegales. Sobre esto quiero tocar tres simples puntos que creo marcan la realidad laboral del país en la actualidad.

Primero, la Reforma Laboral. ¿Por qué? se preguntarán. Bien, la considero la “madre de los conceptos” porque es la que fija la realidad del trabajo en Chile. Más allá de sus disposiciones legales (tema para otras columnas) determina la relación entre empleador y empleado, relación que fijó de pésima forma. Con un lenguaje profundamente ideologizado y terriblemente equivocado, la reforma hace entender que la relación entre quien trabaja y quien contrata es abusiva, conflictiva. No quiero decir que siempre sea buena, nada es absoluto, jamás. Pero plantear que ésta necesariamente lo es, me parece un error grotesco.

Segundo, las pensiones.

¿Para qué trabaja uno? Si bien algunos lo hacen por vocación o incluso por placer, la gran realidad es que la gente trabaja para poder costear sus gastos y poder vivir.

Lo hacen para costear su vida y poder desarrollarse de manera personal o con sus familias. Eso, en lo inmediato. Pero también, para ese momento en el cual uno merecidamente ya deja de producir. Para vivir la tercera parte de nuestra vida de manera cómoda, tranquila. Pero nuevamente la realidad nos indica otra cosa. Lamentablemente contamos con autoridades que prometieron como dicen por ahí “el oro y el moro” en materia de AFP y no han hecho nada más que pasarse la pelota, culpar a los privados y proponer modelos que en la práctica son puro humo.

Tercero, otra reforma, la tributaria. Para que un país tenga empleo (dignos como ya consigné) debe tener una economía robusta, que genere riqueza. Una economía que trate a grandes y chicos de manera equitativa, buscando el desarrollo de ambos. La Reforma Tributaria impulsada por este mismo Gobierno, pero que orgullosamente como presidenta de Amplitud puedo decir que fuimos el único partido de oposición que votó en contra, hace todo lo contrario. Contrae la economía, genera un desbalance entre grandes y chicos. Obliga, por ejemplo, a las pymes a endeudarse para poder pagar sus impuestos, afectándolas directamente a la hora de crecer.

Con este nuevo día del trabajador, último del Gobierno en curso, queda sólo esperar que las autoridades por fin tomen en serio a los trabajadores del país y se esfuercen en generarles una realidad digna, que les permita desarrollo, felicidad y tranquilidad. Al menos, desde Amplitud, como su presidenta, me comprometo a trabajar como sea para lograr eso.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo