Censo: cada uno cuenta

Por Eduardo Waingortin
  • Rabino. Capellán de La Moneda

A ti que vas en el Metro, te quiero contar la importancia del Censo.

Todos sentimos que algo nos une cuando se desarrolla un proceso desde Arica a Punta Arenas. Nos sentimos parte de algo más grande que se llama Chile.

Me sobrecogió saber que mientras me preguntaban sobre mi casa y mi familia sentía que somos habitantes de esta tierra.

Si quisiéramos abordar el censo desde una perspectiva judía, podríamos hacer el paralelo con el Libro de Números de la Torah. Esta parte de la Biblia se llama así justamente porque narra la historia de varios censos.

¿Acaso Dioss no lo sabe todo?, nos hemos preguntado por siglos.

¿Cuál era la necesidad de ser contados?

La interpretación es que Dios efectivamente lo sabe. Nos conoce, a cada uno. Sin embargo, los censos se realizaban para que las personas supieran que eran tomadas en cuenta.

Ésta sigue siendo la idea de un censo hasta hoy. Las autoridades deben conocer a los ciudadanos, cuál es su género, adónde viven, qué edad tienen, qué nivel de educación poseen, entre otras cosas. ¿Con qué objetivo? Para definir políticas públicas en materia de vivienda y salud por ejemplo, dando señales de cómo deben asignarse los recursos.

Un censo es extremadamente relevante, no sólo para saber cuántos somos, sino para construir un Chile más fraterno en el que nadie sobra. Si eres hombre, mujer, independiente de tu preferencia sexual, color, religión o situación socioeconómica. Se trata de saber quiénes y cómo somos.

Te quiero decir mi sensación: no es que vinieron a censarnos, sino que entraron a la gran casa de Chile para decirnos que –al igual que en el libro de Números- somos tomados en cuenta y que en Chile no sobra nadie, cada uno cuenta.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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