Acoso sexual en espacios estudiantiles

Por Bernarda Pérez
  • Subsecretaria de la Mujer y la Equidad de Género

Hemos conocido en las últimas semanas denuncias de acoso contra estudiantes en espacios universitarios y de educación secundaria. Acoso sexual hacia alumnas, sexismo en el trato, tocaciones indebidas, difusión de imágenes íntimas, son algunas de las expresiones de la violencia machista.

En 2016 la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Universidad de Chile entregó el estudio “Acoso sexual en el campus: estudio sobre la violencia sexual en la comunidad de la Universidad de Chile” donde, al menos, un cuarto de los encuestados y encuestadas saben de alguna conducta de acoso sexual, mientras que cerca del 15% de jóvenes ha sido víctima.

También un estudio de las Universidades de Playa Ancha y Diego Portales que aplicaron en 5 universidades chilenas, reveló que el 51% de las mujeres estudiantes consultadas sufrió alguna agresión sexual, siendo sus ex parejas y amigos los principales agresores.

No obstante los datos anteriores, persisten concepciones que naturalizan estas conductas y culpan a las mujeres de esas agresiones. Parafraseando a Pierre Boudieu, la fuerza del patriarcado está en legitimar la relación de dominación en una construcción social naturalizada.

“Anda con la falda muy corta”, “no salga tan tarde” o “si estaba borracha, es culpa de ella”, son frases instaladas y que, lamentablemente, se reproducen en la sociedad.

En el Congreso se debate el proyecto de ley sobre el “Derecho de las mujeres a una vida libre de violencias” y que amplía los conceptos de violencia y los espacios en los que se da, incorporando la violencia en el ámbito público. También, regla las medidas de prevención y será el Ministerio de Educación quien velará por la promoción de los principios de igualdad y no discriminación arbitraria, la violencia en todas sus formas, incorporando la perspectiva de género en la formación docente y en las orientaciones que entregue al sistema educativo en todos sus niveles. Asimismo, da cuenta del mandato que hace el proyecto para incluir los mismos objetivos en los Planes de Formación Ciudadana.

Finalmente, se abordan las medidas de protección de las víctimas de violencia en espacios de educación, y realza la importancia de la esfera educativa como “un espacio en que la violencia ha de ser prevenida, y también, en que se ha de ofrecer protección efectiva a las víctimas de la misma”.

Estas iniciativas promueven el actuar y el trabajo de todos en comunidad, para erradicar la violencia en contra de las mujeres en el espacio educacional y para lograr protocolos de trabajo en establecimientos educacionales.

Erradicar estas conductas, con certeza, es el camino para una profunda transformación cultural.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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