La nueva reactivación de un superhéroe

Por Joel Poblete
  • Periodista especializado en cine, programador de Sanfic y comentarista de Radio Zero.

En medio de la imparable sucesión de estrenos protagonizados por superhéroes que en los últimos años dominan la cartelera mundial, una de las tendencias que generan resultados más irregulares es cuando se nos presenta de nuevo a personajes que ya conocemos de anteriores películas. Así como hay apuestas que no sólo han resuelto con éxito el desafío, sino además se han convertido en películas de notorios logros artísticos -como los Batman que dirigió Christopher Nolan-, hay otros intentos que no entusiasman mucho -como el "Superman regresa", de Bryan Singer- y otros que derechamente son un fiasco, como hace dos años pasó con "Los 4 fantásticos", de Josh Trank.

Afortunadamente, el nuevo regreso a la pantalla del popular Spider-Man supera las expectativas y tiene méritos suficientes como para salir airoso de la prueba.

La tercera película del joven realizador estadounidense Jon Watts está manejada con habilidad e inteligencia. Este "Spider-Man: De regreso a casa" no pretende "inventar la pólvora" ni hacernos olvidar que antes estuvieron las versiones dirigidas por Sam Raimi y Marc Webb; mal que mal, ésta es la sexta película del personaje en sólo 15 años, y por tercera vez cambia de protagonista y director.

Así como en 2013 "El hombre de acero" de Zack Snyder, no tuvo problemas en contarnos de nuevo detalles biográficos de Superman que ya conocemos, en este nuevo film Watts y sus guionistas prefieren ir directo al grano, y ya no nos relatan una tradicional historia de origen del héroe, sino que entran directo en la trama, aprovechando de desarrollar a Spider-Man a partir de su comentada participación el año pasado como personaje secundario en "Capitán América: Civil War", y la conexión entablada con Tony Stark/Iron Man, mezcla de amistad con relación mentor-aprendiz.

Todo esto podría ser sólo una excusa para continuar completando -y complementando- el llamado Universo Cinematográfico de Marvel, con los guiños y conexiones de rigor para los fanáticos. Pero lo bueno es que el resultado va más allá de eso: ágil y dinámica, con mucho sentido del humor y un aura juvenil aún más manifiesta que en las versiones anteriores, a pesar de su alargada duración la película funciona y entretiene mucho más que el promedio de este tipo de producciones.

Gran parte de sus logros positivos reside sin duda en la simpática y carismática interpretación del protagonista que consigue el británico Tom Holland, encabezando un interesante elenco que ofrece aciertos no sólo en consagrados como Michael Keaton -en una nueva incursión en este género fílmico- sino incluso en los roles secundarios. Haber apostado más por un esquema de comedia juvenil, que evoca recordados exponentes del género de los años 80 y 90, prueba ser no sólo un ejercicio fácil de nostalgia, sino una buena manera de reactivar a un superhéroe no traicionando su esencia, pero ganando en frescura y encanto.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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