Ayúdenme a buscar casa

Por Nicolás Copano
  • Nicolás Copano

Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza. 

Que dos personas vivan en un departamento para una, demanda amor. Me imagino esas familias que sólo pudieron comprar una caja de fósforos para vivir cerca de su trabajo e imagino su infierno. Todos en un momento vivimos el problema de la vivienda. Unos como drama, otros como aventura. Soy un afortunado y he tenido la suerte de ahorrar. No quiero que esto sea una queja por compasión. Solo quiero registrar lo que he visto en el paso de buscar una casa nueva.
Podríamos seguir donde siempre con mi pareja. Nunca tan apretados, pero nunca con tanto espacio. Es que cada día estamos mas frugales para vivir y con menos ganas de acumular cosas. Pero la verdad me gusta la idea que ella tenga espacio para su taller y si yo me puedo armar una biblioteca con la tele instalada y las consolas, listo. No pido mucho. Esas cosas empiezas a imaginar cuando piensas en vivir en otro lugar. En cómo debe ser ese otro lugar que no es sólo para ti.

Me dio esa angustia de los 30 y empecé a buscar. Y a coordinar. Y a visitar pilotos. Y mirar esas páginas de búsqueda de propiedades. Cerré la búsqueda a tres lugares cerca del trabajo: Providencia, Nuñoa y Santiago Centro. Sé que no son las zonas más baratas del mundo, pero no sé manejar un auto y me encanta la vida de ciudad.

Pero las ciudades son cascaras de las vidas privadas. Los sitios inmobiliarios (de arriendo y venta) esconden lo que pasa en los baños, los livings y las piezas de las personas. Son una pequeña expresión del horror secreto chileno. Calzoncillos tirados, espacios llenos de cuestiones acumuladas que nunca se tocan y juntan polvo, ventanas tapadas con cortinas sucias. Son cuadros, historias y vivencias. Son espacios para “La Hermandad” de Chilevisión o casas de muñecas. No hay punto medio.

Los que parecen perfectos siempre esconden algo: el arreglo que se necesita, la luz que no llega, el espacio que no es tan grande. Los otros son más honestos, pero necesitan manos de tigre, no de gato.

Así que de pronto empiezas a ir a los pilotos, donde los precios además de subir hacia la estratosfera son siempre atendidos por seres que te miran con cara de “¿Y ustedes cómo van a financiar esto?”.

El financiamiento. La deuda que te va a amarrar al país de nunca jamás vas a ser libre. Tremendo tema. En especial cuando no tienes una abuela millonaria o un tío con departamentos de sobra. Eso no.

Piensas en esos amigos con herencia, única forma en Chile de poder soportar todo. Piensas en la entrevista a Mónica Pérez. Y todo se transforma en “un día de furia”. Luego respiras profundo y sabes que no va a ser fácil, para ti, hijo de la clase media, buscar el lugar donde vivas tranquilo. Yo sé que no estás pidiendo esa foto falsa de la constructora o inmobiliaria: estás buscando simplemente una casa o departamento que te permita descansar del trabajo.

Y desde el trabajo te dejo mi mail si sabes algo: copano@gmail.com. Mientras junto las monedas “poquito a poquito”, como dice Luis Fonsi. Filósofo del siglo 21.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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