A preparar las maletas

Por Hugo Tagle
  • Capellán UC. Twitter: @hugotagle

En unos días más, el 2 de agosto, agotaremos el presupuesto de recursos naturales que el planeta puede renovar en un año. Luego de esa fecha, comenzamos a usar los del 2018. La humanidad utiliza recursos equivalentes a casi dos planeta Tierra cada año; 1,7 veces más rápido de lo que los ecosistemas pueden regenerar.

“Este planeta no va a perdurar por mucho tiempo más”. Esa fue la apocalíptica declaración del prestigioso físico Stephen Hawking al hacer referencia al futuro del Universo, hace unas semanas en un foro universitario. Si bien ya estamos acostumbrados a sus pesimistas pronósticos, ellos no dejan de encontrar eco en la comunidad científica mundial, que mira con ojos preocupados el futuro.

Nos advierte Hawking que “la humanidad no sobrevivirá otro siglo, a menos que encuentre otro planeta al que emigrar”. No se trata de ser alarmistas, pero sí tomar en serio esto del delicado equilibrio ecológico. El papa Francisco lo advierte con proféticas palabras en “Laudato Si”: "Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, (el ser humano) corre el riesgo de destruir la Tierra y de ser a su vez víctima de esta degradación". En la misma carta recordó la posibilidad de una "catástrofe ecológica bajo el efecto de la explosión de la civilización industrial", subrayando la "urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad", porque "los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre" (LS 4).

En marzo del 2016 cruzamos un peligroso umbral en el sensible panorama climático. Superamos los 2°C que los gobiernos del mundo colocaron como el punto de no retorno del calentamiento global.

Así y todo, hay aún espacio para ser optimistas. Con las políticas medioambientales adecuadas, podemos revertir este desolador pronóstico. El mundo puede volver a ser verde. Y no será "urgente" buscar un segundo hogar. Una acción correctiva global podría frenar los devastadores e imprevisibles efectos del cambio climático. Subestimamos los esfuerzos personales, como reciclaje de metales y papel, menor consumo de plástico, ahorro de energía, modificación de nuestras costumbres alimenticias. Todo suma.

Ya el tomar conciencia del daño y actuar en el plano local, es un aporte. Las campañas de "no más bolsas de plástico" en supermercados, comercio y ciudades, han llevado a que su producción se desacelere a nivel mundial. Algunos subestiman estos esfuerzos, pero son signos importantes y contribuyen a un planeta más limpio y verde. Todo suma. Sí, podemos ser optimistas, si se realizan los esfuerzos personales y colectivos adecuados. El planeta Marte puede esperar. Aún no hay urgencia de preparar las maletas.

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