El gran problema millennial

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza.

El marketing denomina millennial a quien nació entre 1984 y 1994. Nintendo, la ocupación de Wall Street en el 2011, las movilizaciones estudiantiles, la caída de las torres gemelas, Altavista, MSN y el boom económico, son parte de su memoria, como stickers gastados pegados en un notebook. Los anteceden los X, nacidos tras el Baby Boom, quienes nacieron entre el 65 y el 84. La falta de entusiasmo de los primeros, hace avanzar a los segundos. La Gen X carece de la búsqueda de liderazgo: la gen Y (como también se denomina a la siguiente) piensa que debe obtener liderazgo por tener hartos 7 en la escuela.

Los nuevos movimientos políticos son mayoritariamente compuesto por millennials. Lideres con sus propias banderas contra líderes con sus propias banderas. Los primeros no dudan en correr solos y los segundos no dudan en negar que no son los primeros. En los trabajos trabajar con millennials es pesado, porque es trabajar con niños cómodos. Es intentar generar capital con militantes de la indignación por “me gusta”. Es el triunfo del individuo. ¿Y el colectivo? Bueno, si no huele como yo, no cree en lo que yo creo y por supuesto no vive en mi patio, ¡que importa!

Pero no se les puede decir cómodos, a pesar de ser la generación del dolor de guata. No hay virus más esparcido que el dolor de guata, en especial los lunes y los viernes. También tienen otra enfermedad: la mala cara. Anda a decirles algo si están con mala cara. Porque hay una incapacidad para separar la vida laboral de la vida personal. Por eso, la infinidad de torpezas del millennial es sorprendente.

Mi teoría, siendo millenial y jefe de muchos de ellos, es que los actos fallidos se basan en tres puntos clave:

El primero es el pensamiento mágico. El millennial cree que las cosas van a cambiar porque quiere que cambien. ¿El proceso? Por favor: si vimos que la humanidad avanzaba del “loading” del Playstation (que tampoco era mucho comparada con la carga del Atari) ¿para que esperar? Eso mata toda argumentación, porque su paciencia limitada destruye el proceso. Entonces en grupos más grandes, el millennial siempre queda offside. Es difícil admitirlo personalmente. Creo que es porque cuando no hay religión, el ser humano necesita dar sentido a las cosas. Ahí es cuando aparece la "falsa epica".

Demasiados vieron “En búsqueda de la felicidad” en Netflix y creen que son pobres por poner play aunque comieron más yogures que los papis. Confunden incomodidad con miseria. El frío con esfuerzo. Crean relatos personales con filtro emocional sepia instagram. Tendencia a la estafa.

Y por eso llega el simulacro laboral. Creer que abrir Facebook en la pega en una pantalla más grande que la del celular, no es trabajar. Ser community no es dirigir un medio. Asistir a un director no es armar la película. Se cansan por cansarse y no disfrutan.

Y ahí esta el peor pecado: sus papás no la sufrieron tanto. Y creen que sufrir es la ruta para ganar algo. Para despues, definirse como ateos. Mucho verso, poco esfuerzo.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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