A preparar los corazones

Por Hugo Tagle
  • Capellán UC. Twitter: @hugotagle

Iniciamos el camino al encuentro con el papa Francisco. No se trata sólo de los tres días que estará con nosotros. Importante es la preparación previa, tanto la práctica como la del alma. La invitación es a que, creyentes y no creyentes, crezcamos en fraternidad, buen trato, respeto, tolerancia y solidaridad. Si Chile fuese un país más religioso, seríamos más felices, viviríamos mejor, tendríamos menos problemas de toda índole.

Creer en un Dios padre, amoroso, protector, comprensivo y misericordioso, hace bien. No es fantasía ni ficción. Es tan real como este diario que tiene en sus manos, como la mesa del comedor o las personas con quienes vive.

Un desafío para todos es reencantar nuestras vivencias de fe. Si es cristiano, acérquese a su comunidad, sea cual sea. Si es de otra confesión, vívala consecuentemente. Si no es creyente, trate de descubrir lo positivo de las experiencias religiosas que abundan en nuestro querido Chile.

Cuando escucho a no creyentes, compartimos muchos valores: construir un país más justo, más fraterno, en paz, tolerancia, respeto al otro, valoración de las diferencias, integración y preferencia por los más postergados.

El papa Francisco quiere eso para nosotros también. Los que alimentan recelos ante su visita, se llevarán una muy grata sorpresa: entenderán su lenguaje y compartirán buena parte de sus sueños y anhelos para Chile y el mundo.

Ya sabemos los lugares que visitará: Santiago, Temuco e Iquique. La capital se comprende, pero las otras dos ciudades son un claro signo de sus preocupaciones pastorales. Los pueblos originarios y su real integración a la sociedad y los migrantes en el norte, cuya atención ha sido parte del discurso papal en los últimos años. Nunca habíamos tenido tanto desplazamiento de gente a nivel mundial como en los últimos lustros. Nos debemos hacer cargo de quienes no tienen hogar, que escapan de injusticias, persecuciones y miseria. Los cristianos somos la religión más perseguida a nivel mundial. Siendo un país mayoritariamente cristiano, debemos mostrar una sensibilidad especial ante el tema.

El 15 de agosto celebramos la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma al cielo. Agradézcale a ella el feriado. Al menos un avemaría durante el día. La fiesta nos recuerda la elección de María como madre de Jesús y que fue preservada de la muerte. Un anticipo de nuestro destino, llamados todos a la patria definitiva, el cielo.

Y el 18 celebramos el día del Padre Hurtado. "Nosotros no podemos como el Señor multiplicar los panes, ni resucitar a los muertos, pero podemos ser los cooperadores abnegados de los que trabajan en aliviar todos los sufrimientos humanos", nos dice el padre Hurtado. Es mes de la solidaridad. Nadie es tan pobre que no pueda compartir al menos una sonrisa, ni tan rico que no la necesite. Crecer en espíritu solidario nos lleva a ser mejores personas.

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