El Ártico se desvanece

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

Cada año es quebrado un nuevo récord en el Ártico. Este verano boreal un carguero ruso viene de cruzar los hielos entre Siberia y Alaska sin el respaldo de un rompehielos. La navegación fue posible por el adelgazamiento de los hielos. Con una carga de gas natural licuado, el “Christophe de Margerie” navegó desde Noruega a Corea del Sur en sólo 19 días. Redujo así en un tercio el tiempo que toma la ruta habitual por el Canal de Suez. El buque, con casco reforzado, se abrió paso a través de hielos de 1,2 metros de espesor. Su capacidad es para acometer una capa de hasta 2,1 metros. Este año el hielo llegó a su punto mínimo en invierno debido a temperaturas muy elevadas atribuidas al calentamiento global. Así como están las cosas, estos buques podrán utilizar la ruta durante todo el año.

Las observaciones realizadas muestran que los hielos han perdido más de 40% de su espesor desde 1980 y, además, la superficie marítima cubierta por el casquete ha disminuido en 30 por ciento en relación al mismo año.

El Ártico es la región del globo que experimenta el mayor calentamiento. Desde 1951 se constata un aumento de temperatura que duplica al promedio del resto del planeta. El primer efecto es la alteración del albedo, que es la potencia reflectora de una superficie alcanzada por la radiación solar. Los hielos reflejan más del 80 por ciento de la radiación, la arena seca 40 por ciento, mientras que las aguas oceánicas y la vegetación del orden de 20 por ciento. Las proyecciones señalan que la capa de hielo ártico disminuye a razón de 8% por década.

La disminución de las superficies blancas contribuye a elevar la temperatura de las aguas. Ello a su vez repercute sobre el nivel de los mares y en su composición química, las corrientes, y la vida submarina en todas sus formas. Ya es patente la alteración de la Corriente del Golfo. Esta masa de aguas marinas es menos fría por la desaparición de los hielos del Ártico y Groenlandia. La circulación termohalina influye en la densidad del agua de mar que está determinada por la temperatura y la salinidad. Estos factores provocan movimientos de agua, con las menos densas en la superficie y las más densas en los fondos. La Corriente del Golfo nace en el trópico y se desplaza hacia el Polo Norte donde choca con los vientos gélidos, provenientes de los hielos árticos, que la enfría (efecto termo). Ello torna más pesadas a las aguas superficiales. Además, la evaporación causada por los vientos aumenta su concentración de sal (efecto halino). Así estas aguas se hunden. Es una condición importante del estado climático oceánico, pues permite el intercambio de calor y gases de efecto invernadero a través del interior del océano.

Se ha constatado una reducción del orden de 30% en la Corriente del Golfo. Como ocurre con otras corrientes, como la de la Niña y el Niño, toda alteración repercute en lluvias torrenciales en algunas regiones y sequías en otras. En lo que toca al Ártico, los expertos estiman que para el 2060 habrá desaparecido.

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