Manual para trabajar

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza.

Nadie le explica cómo trabajar a un millennial. Es complejo, porque para muchos de ellos la expectativa está en: a) juntar dinero, b) mandarse a cambiar. Eso impide toda relación a construir en cualquier organización: los proyectos demandan tiempo. Poder entender para ayudar a dejar algo armado. Hoy, poder escalar en organizaciones es más fácil, tal vez, que antes. Si uno lo mira de un lado positivo.

Ahí radica el primer problema: nadie es positivo. Ver lo positivo es tonto. Lo malo, lo criticable, lo enojado es lo correcto. Todo el tiempo la gente desperdicia su energía en estados de ánimo horribles. Obviamente, esto es parte de nuestra cultura occidental, por decirlo de alguna manera: nuestras religiones son de “premio para el que sufre” y el que no, no llega “al cielo”.

Hay que dejar eso de lado. Y también aprender a usar el talento. Enfocarse. Aprender a preguntar. Ponerse metas. No distrarse, ni derrapar. Mantenerse firme y cool. Entender que somos ediciones de nosotros mismos: convivimos 24/7 en nuestras mentes, pero el resto no nos ve. Muchas veces creemos que estamos todo el día en todos lados y todo lo que decimos es importante; y no, no lo es.

Debemos aprender a usar las cosas que tenemos alrededor, las monedas que están ahí y no sacar nuevas. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste el libro que tienes en la biblioteca ahí, esperando, y preferiste comprar uno nuevo? Si no lees (que sería muy malo, y que es una ventaja para cualquiera), piensa aplicar esa frase en un videojuego o en un disco. Compramos cosas que no usamos. Y usar algo es aprender, al final, si es un objeto que tiene información. Si la información no se aprende o no sirve para crear algo nuevo, realmente no sirve de nada.

Nadie hace esas clases en la universidad. Nadie enseña a convivir con los otros. Cada uno genera expectativas: cada charla es una promesa. Nosotros levantamos las expectativas. Muchas veces hablamos por rellenar. O divagamos pensando en que eso es trabajar. Y no, no es trabajar. Trabajar es ser concretos.

Está difícil eso en un mundo abstracto como éste, donde cada vez se venden más ideas y menos tangibles. Pero para llegar a tener algo de plata (para comprar tu viaje, tu computador, tus discos) tienes que ser concreto. Tienes que ponerte metas y para eso se necesitan métodos. Se necesita aprender la manera de llegar a las cosas. Hoy no hay muchas, porque ha cambiado todo, desde la tecnología hasta nuestras relaciones con el capital. Para eso, registro, experiencia y revisión. ¿Qué hago, qué repito, qué me sale bien? ¿qué cosa que ejecuto me sale fácil? ¿qué me cuesta para encontrar alguien que tenga eso?

Y ahí al final, lo último: el equipo. Un buen equipo se compone de gente que la pasa bien, simplemente. Y eso es no joderse. Es respetar los espacios y aplaudir las habilidades del otro. Ver en ese otro una capacidad que uno no tiene. Quizá eso, si lo construyes, algún día te vuelva un buen jefe. No hay buen jefe que haya sido mal empleado.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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