El show de Aronofsky

Por Joel Poblete
  • Periodista especializado en cine, programador de Sanfic y comentarista de Radio Zero.

A lo largo de ya casi dos décadas y con sólo seis títulos, Darren Aronofsky se ha convertido en uno de los realizadores más comentados del cine estadounidense actual, y a la vez uno de los que genera más divisiones, contando con tantos detractores como fanáticos. Mientras en su ópera prima "Pi, fe en el caos" o en su trabajo más "tradicional", la notable "El luchador", consiguió un más notorio consenso positivo, y con "El cisne negro" logró lo más parecido a una consagración masiva, trabajos como "Réquiem por un sueño" o "La fuente de la vida" casi no permiten medias tintas. A este último grupo pertenece su más reciente filme, "¡Madre!" que viene dando mucho que hablar desde su debut mundial hace algunas semanas en la competencia oficial del Festival de Venecia. Porque, prácticamente, aunque parezca exagerado, se la ama o se la odia.

Más allá de las ineludibles comparaciones con clásicos como "El bebé de Rosemary", que se esparcieron por todos lados a partir de los escasos detalles que se fueron filtrando antes del estreno, hay que partir reconociendo que al margen del resultado final, la película entretiene y, en especial en su primera hora, es efectiva en generar misterio y una atmósfera enrarecida, prescindiendo de la banda sonora y sacando partido a los silencios o el uso del sonido.

El problema es que como suele ocurrirle a Aronofsky, en el balance todo es "mucho ruido y pocas nueces": el guión, con sus burdos símbolos y enigmas a cuestas, es débil y a medida que avanza la trama pierde el rumbo y ronda cada vez más el ridículo, al mismo tiempo que la puesta en escena trata de aterrorizar mientras se sumerge en la paranoia más desbordada e histérica.

Los excelentes actores convocados hacen lo que pueden con sus roles que son casi una caricatura, en especial la pareja protagónica (Jennifer Lawrence y Javier Bardem), que no tiene demasiada química entre sí, aunque al menos los experimentados Ed Harris y Michelle Pfeiffer salen bien parados. A pesar de lo fallido del producto, de seguro los fans del cineasta le perdonarán casi todo.

Borg McEnroe, la película

Especializado en el género documental, en su primer largometraje de ficción el realizador danés Janus Metz se inspira en hechos y personajes reales que ya son parte de la historia del tenis: la recordada final de Wimbledon en 1980 que enfrentó al campeón de las cuatro ediciones previas, el sueco Björn Borg, con la revelación estadounidense de ese momento, John McEnroe. Estrenada mundialmente hace pocos días en el Festival de Toronto, esta coproducción entre Suecia, Dinamarca y Finlandia es muy convencional y quizá demasiado pulcra en lo formal, pero cumple con su objetivo de capturar el interés del público, no sólo limitándose a los fanáticos de este deporte; aunque no profundiza demasiado en la sicología de sus protagonistas, de todos modos retrata bien las complejas y opuestas personalidades de ambos tenistas -Borg introvertido, obsesivo y atormentado, McEnroe impulsivo e irritable- y gracias al montaje maneja bien el ritmo y la creciente tensión del match, luciendo también buena ambientación de época y destacando por su sólido elenco.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo