Huracanes: desastres anticipados

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

El huracán Irma es el más potente jamás registrado, con vientos sostenidos de 295 kilómetros por hora. El huracán Katrina, que en 2005 se abatió sobre Estados Unidos devastando Nueva Orleáns, alcanzó vientos de hasta 225 kilómetros por hora. Fue el tercero más intenso desde que, a partir de 1851, se lleva un registro.

A su paso por el Caribe y Estados Unidos, Irma sembró destrucción y dejó 55 muertes. La tormenta partió como categoría dos, el 2 de septiembre, y alcanzó con el correr de los días el nivel máximo de cinco. Ello por la alta temperatura del mar, que en las proximidades de Florida llegó a registrar 30 grados, y con 26 grados pueden gestarse grandes tormentas. Hace décadas, los climatólogos anticiparon, para Estados Unidos, un aumento de cinco a diez por ciento en la velocidad del viento de los huracanes conforme al aumento en la temperatura del mar.

Además los altos niveles de humedad y los vientos verticales fortalecieron la potencia de Irma. Las mismas condiciones que permitieron el huracán Harvey, José, Katia, que avanzó por el Golfo de México y afectó al estado mexicano de Veracruz, y María, que recorrió el Caribe devastando Puerto Rico y otras islas. Es la primera vez que tres huracanes de categoría cinco irrumpen en un mismo año.

La temporada de huracanes 2017 ha sido una de las más devastadoras y también una de las más costosas en la historia de Estados Unidos. Según estimaciones de Accuweather, el costo combinado de Harvey, que arrasó el estado de Texas y los daños causados por Irma en Florida podrían superar los 290 mil millones de dólares.

El gobierno de Trump, por la boca de Scott Pruitt, el director de la Agencia de Protección Ambiental, adalid de los negacionistas del cambio climático, señaló que era una insensibilidad discutir sobre el calentamiento global en medio de las tormentas. En realidad para Pruitt no hay nada que discutir pues, igual que Donald Trump, cree que el calentamiento global es una invención de los chinos para perjudicar la economía estadounidense. Tomás Regalado, el alcalde republicano de Miami, le respondió que si éste no era el momento, cuándo será el tiempo apropiado. A juicio de Regalado, cuyos votantes debieron refugiarse del embate de Irma, “si esto no es cambio climático yo no sé lo que es”.

En Estados Unidos hay una formidable alianza de la industria pesada junto a las petroleras y carboneras para negar el calentamiento global. Ello porque les resulta caro reducir sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero que hace subir las temperaturas. Mediante masivas campañas de desinformación han logrado instalar dudas sobre las causas del cambio climático, negando que ello se deba, ante todo, a las actividades humanas. Este fabricado escepticismo permitió a Trump renunciar a los compromisos asumidos en los Acuerdos de París para combatir el calentamiento global.

Un informe, publicado por el medio especializado Climatic Change, señala que a nivel mundial 90 compañías son responsables de 42% a 50% del aumento de las temperaturas en tierra y de 26% a 32% en los océanos.

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