¿Qué dice que dijo?

Por Francisco De Ferari
  • Analista del Consejo para la Transparencia

Los organismos públicos rara vez reflexionan sobre qué pasa con la información que se comunica a las personas y, peor aún, si la ciudadanía ha comprendido lo que se le quiso transmitir. El lenguaje puede ser un puente que une a las personas o una barrera que distancia y excluye. Así también, en muchas ocasiones, el lenguaje empleado por funcionarios e instituciones públicas es una herramienta que margina y maltrata a las personas generando desconfianzas e impidiendo el ejercicio de los derechos que todos tenemos.

Este hecho ha quedado de manifiesto en la “VI Encuesta Nacional de Derechos Ciudadanos” (Ministerio Secretaría General de la Presidencia 2016) y en el “VIII Estudio Nacional de Transparencia” (Consejo para la Transparencia 2016), destacando que las personas consideran que la información entregada es incomprensible ,percibiéndose como un ejemplo de un mal servicio y un obstáculo para acceder a la información pública. Este problema no es nuevo ni exclusivo de la realidad chilena sino que está extendido por todo el mundo, generándose respuestas creativas y positivas bajo el concepto de “lenguaje claro”.

El “lenguaje claro” consiste en transmitir de manera clara y sencilla los mensajes que emanan desde los organismos del Estado hacia los ciudadanos, en todo tipo de documentos -incluidas las leyes- para facilitar el entendimiento y la relación entre el Estado y la sociedad.

Desde la década de los setenta existe un movimiento mundial que promueve el uso del “lenguaje claro” para las comunicaciones de la administración pública, existiendo iniciativas en Suecia, Estados Unidos, España y Australia, entre otros países.

Ante este problema, y con los antecedentes del movimiento “lenguaje claro”, un grupo importante de instituciones del Estado de Chile se ha puesto en marcha para transformar la manera de como las instituciones se comunican con los ciudadanos. Durante el año 2016 se generó una mesa de trabajo entre el Consejo para la Transparencia, Cámara de Diputados, Biblioteca del Congreso Nacional, Contraloría General de la República, Facultad de Derecho de la PUCV, Poder Judicial y el Ministerio Secretaría General de la Presidencia para unir fuerzas y conocimientos en esta línea.

Esta mesa de trabajo derivó en la constitución de la Red de Lenguaje Claro Chile con la firma de un acuerdo de colaboración entre las instituciones en marzo de 2017. El objetivo de esto es “trabajar de manera conjunta en implementar acciones que promuevan, difundan y faciliten el uso del lenguaje claro al interior de cada institución con miras a incrementar la eficiencia en el uso de recursos estatales, promover la transparencia y el acceso a la información pública”.

Si el lenguaje que usan las instituciones es un elemento que margina y genera desconfianzas, entonces iniciativas en pro de un lenguaje claro en la comunicación pueden servir para volver a tejer confianzas entre ciudadanos e instituciones para el fortalecimiento de nuestra cultura democrática y una sana convivencia.

Si les interesa este tema pueden visitar el curso virtual gratuito “Introducción al lenguaje claro” del portal www.educatransparencia.cl.

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