Los diálogos impostergables de nuestras ciudades

Por Sebastián Rozas
  • Arquitecto asociado AOA

El incendio en Valparaíso, los guetos urbanos en Estación Central, el aluvión en la región de Atacama, los conflictos derivados de la inmigración en Antofagasta, los cortes de luz y agua en Santiago, el tsunami en las costas del Maule y las manifestaciones de deudores habitacionales, por sólo mencionar algunos frentes de coyuntura, dan cuenta de una creciente demanda hacia la ciudad y territorio. Las respuestas -materiales e inmateriales- son clave para que los habitantes del país puedan ver sus necesidades satisfechas.

Nos encontramos inmersos en un contexto en el que el estándar se ha elevado. La ciudadanía, mejor informada y conectada, está exigiendo propuestas nuevas, cuyos resultados sean medibles bajo expectativas de calidad y rapidez que representan todo un desafío para su cumplimiento.

Desde esa posición, los arquitectos nos vemos impulsados a tomar en cuenta temas e intereses que nos exigen salir de nuestras preocupaciones tradicionales (la estética, la estructura o la función) y abrirnos a temas que no tienen forma definida ni manera directa de resolución.

Hoy, se nos exige más desde el punto de vista inmaterial (la identidad o su responsabilidad ambiental), más que desde un retorno concreto.

La propuesta de los “diálogos impostergables” de la XX Bienal de Arquitectura -que se desarrollará desde el 27 de noviembre en Valparaíso- es una buena oportunidad para dar cuenta de estas nuevas necesidades y discutir la manera en que los arquitectos respondemos con innovación y nuevas metodologías.

La invitación es conocer las reflexiones, análisis y procesos de diseño que hay detrás de las obras que toman en cuenta los temas emergentes, a fin de presentarlos a la comunidad en una instancia de diálogo en los que los arquitectos y las comunidades intercambiemos ideas sobre las implicancias de los temas urgentes que esta bienal se propone para el porvenir de las ciudades: la identidad, la participación, la integración, la vulnerabilidad, los recursos, lo común y el futuro.

Es de esperar que este diálogo acerca de los temas impostergables, entre los ciudadanos que desean ser partícipes de las decisiones en su entorno y los arquitectos que estamos llamados a actualizar sus prácticas, resulte clave para proyectarnos hacia un futuro con mejor calidad de vida en nuestras ciudades y para sus habitantes.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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