¿Un match "decisivo"?

  • Periodista especializado en cine, programador de Sanfic y comentarista en Tele 13 Radio.

Fogueados y reconocidos gracias a sus incursiones en publicidad y sus premiados videoclips para artistas como The Smashing Pumpkins, Red Hot Chili Peppers, R.E.M., Travis y los Beastie Boys, en 2006 el matrimonio de directores compuesto por Jonathan Dayton y Valerie Faris terminó de consagrarse internacionalmente a nivel masivo gracias a la buena recepción de crítica y público que obtuvo con su primer largometraje, "Little Miss Sunshine", que además de recibir diversos reconocimientos -incluyendo cuatro nominaciones al Oscar, entre ellas Mejor Película, de las cuales ganó dos estatuillas- se convirtió en una suerte de estandarte del cine independiente estadounidense de la última década.

Cinco años después de otra producción que no tuvo tanta repercusión -"Ruby, la chica de mis sueños"-, regresan ahora con su tercer filme, "La batalla de los sexos", el primero en el que se inspiran en hechos reales, en este caso un recordado match de tenis que enfrentó en 1973 al veterano Bobby Riggs con la joven Billie Jean King.

Indudablemente atractiva y simpática, la película funciona en términos generales, pero considerando la interesante materia prima con la que contaba, no llega demasiado lejos. Algo que llama la atención especialmente en lo que respecta a su guión, escrito por alguien tan experimentado como el británico Simon Beaufoy, tres veces nominado al Oscar y recordado por trabajos como "The Full Monty" y "¿Quién quiere ser millonario?".

Dayton y Faris intentan mezclar la historia real de competencia deportiva con elementos de humor, identidad de género (en particular la indagación interior de Billie Jean en su propia sexualidad) y observación social; pero el guión no termina de profundizar en ninguno de los ámbitos, a pesar de que el aspecto más logrado y con mayor potencial emotivo es el del mundo íntimo de la tenista, con sus dudas y miedos en un terreno tabú para una figura como ella en plena década de los 70.

En ese sentido, es fundamental el aporte de la actriz Emma Stone, en una de sus mejores interpretaciones, conmovedora y humana, mucho más matizada que su caricaturesco contrincante masculino, encarnado por un exagerado Steve Carell.

Aunque debería ser divertida, la mayoría de los "chistes" en "La batalla de los sexos" no son demasiado efectivos y se le da demasiada significación histórica o simbólica de reivindicación de género a un acontecimiento que quizá no lo fue tanto, pero igual tiene elementos que destacan de manera directa: además de la labor del elenco (donde aparecen en roles secundarios estrellas hollywoodenses de hace no tanto tiempo, como Bill Pullman y Elisabeth Shue), también se luce la cuidada ambientación de época, así como la bella fotografía del sueco Linus Sandgren (ganador del Oscar este año por "La La Land").

Y en lo tenístico, curiosamente otro filme estrenado hace apenas tres meses en la cartelera local, "Borg McEnroe, la película", a pesar de su convencionalismo formal, era más entretenido y mejor desarrollado, y conseguía capturar mejor la tensión de un enfrentamiento decisivo.

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